Un fiscal especializado en lavado de activos abrió ayer una investigación preliminar a la líder opositora peruana Keiko Fujimori, por indicios de que habría recibido dinero con fines electorales de la empresa brasileña Odebrecht.

La medida fue tomada por el fiscal Germán Juárez al día siguiente que el Ministerio Público confirmó que tenía en sus manos la confirmación oficial de una anotación comprometedora encontrada en el teléfono del presidente de la empresa, Marcelo Odebrecht.

‘Aumentar Keiko para 500 e eu fazer visita (aumentar Keiko a 500 y hacer visita)’, dice el apunte, que se suma a una declaración del ejecutivo en la que dijo estar seguro de que Odebrecht financió la campaña de Keiko Fujimori de 2016.

Odebrecht dijo también que dio instrucciones a su representante en Lima, para que asignara a Fujimori una suma mayor a la que afirma que entregó a Ollanta Humala, quien fue elegido derrotando a Fujimori.

Juárez es uno de los fiscales cuestionados por no haber profundizado en el tema Keiko cuando Odebrecht les hizo esa declaración en un interrogatorio en Brasil, y mas bien soslayaron el punto revelado por un medio de prensa en Internet.

Humala niega el financiamiento y por esa acusación está preso junto a su esposa, Nadine Heredia. Fujimori, cuyo partido tiene mayoría absoluta en el parlamento, sostiene igualmente que no recibió dinero de Odebrecht ni de ninguna otra empresa.

La hija del exgobernante Alberto Fujimori -preso por corrupción y crímenes de lesa humanidad- es objeto de otras tres pesquisas por lavado de activos y por la presunta declaración de aportantes fantasmas como justificación de sus gastos de campaña.

El periodista César Romero, el más importante de los especializados en temas judiciales, afirmó que una fuente empresarial de alta credibilidad le confidenció que Odebrecht aportó diez millones de dólares a Keiko Fujimori.

Añadió que el aporte, según su informante, fue de cinco millones para la campaña de 2006 y otros cinco para la de 2011.