Las perspectivas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) entre México, Canadá y Estados Unidos parecen hoy demasiado complicadas tras las recientes amenazas del presidente Donald Trump de abandonar el pacto.

Cuando faltan pocos días para que comience en la capital mexicana la segunda ronda de negociación del acuerdo vigente desde 1994, el jefe de la Casa Blanca reiteró sus fuertes críticas al convenio, que considera perjudicial para su país.

Estamos renegociando el trato, creo que probablemente se debería comenzar por lo menos el proceso de terminación antes de que se pueda llegar a un acuerdo justo, porque ha sido un mecanismo unilateral para Canadá y México, expresó ayer en conferencia de prensa con el presidente de Finlandia, Sauli Niinisto. Del 16 al 20 de agosto las tres naciones del Tlcan celebraron en esta capital la primera ronda de rediseño, en la cual mostraron muchas diferencias sobre la mesa.

Durante su etapa como candidato presidencial republicano, Trump se refirió al Tlcan como el peor acuerdo alcanzado por Estados Unidos, criticó el déficit comercial con los otros dos miembros y prometió renegociarlo o terminarlo.

‘Quiero ser claro en que a él (Trump) no le interesa un mero ajuste de algunas cláusulas y modificaciones a un par de capítulos’, dijo Robert Lighthizer, el representante comercial de Washington.

‘Creemos que el Tlacan le ha fallado fundamentalmente a muchos estadounidenses y requiere una mejora sustancial’, agregó en la apertura de las conversaciones, en las que México y Canadá enfatizaron su compromiso con el intercambio regional y los beneficios de mantener una alianza de este tipo.

Pero ambos territorios también dejaron ver su desacuerdo con el criterio de que el mecanismo actual desfavorece desproporcionadamente a Estados Unidos.

‘Canadá no ve a los déficits o superávits comerciales como la principal medida de si el comercio funciona’, expresó la canciller canadiense, Chrystia Freeland; mientras el secretario mexicano de Economía, Ildefonso Guajardo, consideró que el Tlcan ha tenido rotundo éxito para todas las partes.

En las jornadas siguientes, según informaron algunos funcionarios presentes en las conversaciones, sobresalieron divergencias en materia de reglas de origen, el capítulo de solución de controversias por dumping y subsidios, y cuestiones laborales.

También se dialogó sobre comercio transfronterizo de personas, comercio digital, telecomunicaciones, textiles, manipulación cambiaria, buenas prácticas regulatorias y telecomunicaciones, entre otros temas.

A través de un comunicado trilateral, las partes confirmaron que la segunda ronda será en México del 1 al 5 de septiembre, y la tercera se celebrará en Canadá a finales de ese mes, para luego regresar a Estados Unidos en octubre.

Pero el futuro de las reuniones quizás podría verse marcado por las declaraciones realizadas por Trump tanto ayer como la semana pasado durante un mitin en Phoenix, Arizona, donde manifestó que no pensaba posible llegar a un trato.

Se han aprovechado de nosotros de manera tal que no creo que lleguemos a un acuerdo. Realmente no pienso que se pueda hacer, pero veremos qué pasa, sostuvo en ese acto.

Para el canciller mexicano, Luis Videgaray, ese comentario del mandatario estadounidense es solo otra muestra de su peculiar forma de negociar; y Adam Austen, portavoz de la cancillería canadiense, apuntó que las conversaciones comerciales a menudo tienen momentos de retórica acalorada.

En sus nuevos señalamientos de este lunes, el gobernante republicano repitió que se trata de ‘uno de los peores acuerdos comerciales jamás firmados en cualquier momento y en cualquier parte del mundo’ y dijo entender por qué México está siendo ‘muy difícil’, ya que según el presidente, logró un convenio ‘a su manera’.

Un día antes, en su cuenta de la red social Twitter, escribió: ‘Estamos en el Tlcan (el peor acuerdo comercial jamás realizado) con México y Canadá. Siendo ambos muy difíciles, ¿deberíamos terminarlo?’.

En una entrevista publicada este martes en la prensa local, Guajardo apuntó que la posibilidad de que Estados Unidos abandone el pacto ‘sí existe y es alta’, por lo que México debe contar con un plan alternativo.

Lo mejor podemos hacer es tener un plan alternativo, claro y pragmático para enfrentar algo que no es nuestro objetivo, pero que puede ser el resultado de un proceso que no avance, declaró el titular al diario El Economista. Por su parte, el ministro de Comercio Internacional de Canadá, Francois-Philippe Champagne, llamó a la calma en respuesta a las amenazas renovadas de Trump y defendió el pacto como ‘una de las relaciones comerciales más fructíferas en la historia de la humanidad’.

‘Solo tenemos que asegurarnos de que no reaccionemos a todas las noticias, comentarios, observaciones’, expresó ayer durante un almuerzo con los miembros de la comunidad empresarial de Vancouver.

Al final, cada vez que me siento con ellos y mi contraparte Robert Lighthizer, miro los números, no los comentarios, y los números hablan por sí mismos, sostuvo.