Los 11 países comprometidos con el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) aplazaron para septiembre, en Japón, las maniobras de salvación del pacto, torpedeado por Donald Trump a poco de asumir la presidencia de Estados Unidos.

Con un dejo de amargura, medios de prensa australianos reconocen hoy el fracaso a medias de la reunión que durante tres días celebraron aquí representantes de las economías miembro para intentar salvar al proyecto del naufragio.

El TPP lo firmaron en febrero de 2016 Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y Estados Unidos.

Pero ese se retiró recién llegó a la Casa Blanca Donald Trump y un manto de incertidumbre se cernió sobre el tratado, cuya puesta en vigor requiere la ratificación de por lo menos seis países que representen el 85 por ciento del Producto Interno Bruto del bloque.

El respaldo de Estados Unidos era clave, pues de por sí solo representa el 60 por ciento de las economías involucradas en el TPP. Las otras 11 naciones interesadas en el proyecto están maniobrando para salvarlo antes del 4 de febrero de 2018, cuando expira el plazo de ratificación.

En Sídney, el negociador jefe japonés Kazuyoshi Umemoto dijo a periodistas que sus colegas acordaron reunirse el próximo mes en Japón a ver si llegan a una decisión final antes de la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, con sede en la ciudad vietnamita de Da Nang.

Analistas consideran que la de Tokio será una virtual reunión de vida o muerte. Ya los delgados estuvieron allí a mediados de julio, en una estación de aguas termales donde la temperatura del asunto no bajó porque el principal acuerdo fue buscar un nuevo marco tras la retirada de Washington.

Umemoto imprimió un hálito de esperanza al tratado cuando dijo que a resultas de las negociaciones en Sídney ‘progresó el entendimiento común entre los diversos países’.

En la urbe australiana, varias delegaciones propusieron enmendar o congelar algunos acápites del TPP, en particular los relacionados con la contratación pública y la protección de la propiedad intelectual farmacéutica.

Las 11 naciones aún a bordo del acuerdo, ahora con la matrícula TPP-11, sopesan desde hace varios meses las alternativas para reflotarlo sin que en la operación de rescate pierda la esencialidad y las conveniencias de sus principios, estándares y normas.