La corresponsal de guerra ha visitado a una mujer de edad avanzada en Krutaya Balka, donde su casa fue seriamente golpeada por la artillería ucraniana.

Ahora intentan repararla gracias a la ayuda de personas que se han sensibilizado con la desgracia de esta mujer. Pero a pesar de la buena voluntad se teme que vuelva a ser destruída de nuevo porque los bombardeos ucranianos no cesan ni un sólo día.

«La abuela no se quiere marchar de aquí, ella ha vivido siempre en esta zona y no se irá», — comentan los parientes.

«El 6 de agosto dispararon, lo que había en la habitación ya no existe», — comenta la mujer.