Las relaciones entre Pekín y Tel Aviv se desarrollan de manera estrecha. El especialista en Israel de la Academia de Ciencias de Rusia, Dmitri Mariasis, en su artículo para el Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia explica las repercusiones que puede tener la cooperación económica y militar en el futuro de este país de Oriente Próximo.

Hoy por hoy, China emprende esfuerzos notables para fomentar una economía de tipo innovador y se pone de relieve cada vez más la intensificación de la expansión económica y comercial de Pekín, señala el analista. En este caso, la posición geográfica de Israel lo hace muy atractivo para el gigante asiático.

Cooperación técnico-militar

Actualmente, Israel ocupa el segundo lugar después de Rusia en la cooperación técnico-militar con China. Tel Aviv exporta al gigante asiático sistemas electrónicos de control de fuego para la Marina, aparatos de óptica y comunicaciones, misiles de crucero y misiles aire-aire, vehículos aéreos no tripulados, simuladores de aviación y otras armas de alta tecnología.

La cooperación técnico-militar con Israel es una parte importante del programa de desarrollo de las Fuerzas Armadas de China y la industria de defensa de este país.

«Es algo sorprendente que Israel prefiera no darse cuenta (al menos abiertamente) del éxito comercial de las armas chinas en los países musulmanes de Oriente Próximo, en particular en Irán», subraya Mariasis.

No obstante, en el desarrollo de la cooperación técnico-militar entre Israel y Rusia adquiere gran relevancia el problema de la cooperación de Moscú con estos mismos países, señala. La razón radica probablemente en los aspectos económicos de la cooperación chino-israelí, puntualiza el analista.

Rusia, hasta ahora, a pesar de existir una estrecha cooperación política en los temas de seguridad, no ofrece a Israel otras formas de colaboración en la esfera económica y científico-técnica, señala el especialista.

Desarrollo de la infraestructura israelí

A través de los proyectos de infraestructura, los chinos han llegado a controlar el puerto de Asdod y el de Haifa, dos de los tres puertos con los que cuenta Israel, donde se ubican las bases de la Armada israelí.

Asimismo, China se ha mostrado interesada por la construcción de una línea de ferrocarril entre el centro de Israel y el puerto de Eilat, en el mar Rojo, y también está involucrada en la construcción de un metro ligero en Tel Aviv y el túnel en el Monte Carmelo, Haifa. Tras enumerar todos estos proyectos, el analista llega a la conclusión de que China podría considerar seriamente a Israel como un centro logístico entre Europa y Asia.

Participación en negocios israelíes

Entre las adquisiciones más notables de las compañías israelíes por los chinos figuran, por ejemplo, la compra de Makhteshim Agan Industries (fabricante de productos de protección de cultivos) por ChemChina en 2011, la adquisición del mayor productor de productos lácteos de Israel Tnuva por la empresa china Bright Food en 2014 y, finalmente, la adquisición de marca israelí de cosméticos del mar Muerto Ahava por la compañía Fosun en 2016.

En los últimos años, tanto los inversores privados, como los gubernamentales chinos han mostrado interés en adquirir pequeñas empresas israelíes innovadoras. Básicamente, se interesan por las tecnologías israelíes de internet, seguridad cibernética, equipos médicos, fuentes alternativas de energía, tecnologías agrícolas.

En 2015, la inversión china en las empresas israelíes era menos de 1.000 millones de dólares, mientras que en 2016 se elevó a los 16.500 millones de dólares.

Aunque ahora los israelíes valoran positivamente el interés chino, esto podría significar para ellos una seria dependencia a este país. Hasta ahora parece que las élites políticas y económicas de Israel no lo han comprendido completamente, sostiene Mariasis.

Compaginar la actividad política con la intensa cooperación económica y militar entre China e Israel puede traducirse en resultados inesperados en el futuro próximo, en particular en la solución del conflicto árabe-israelí, resume el investigador.