Siguen agravándose las tensiones entre el presidente de Moldavia, Ígor Dodon, y el Parlamento de su país. El líder moldavo se parece cada vez más a Donald Trump, quien se enfrenta a grandes dificultades a la hora de encontrar puntos en común con el Congreso de EEUU, destaca Ígor Karmazin, periodista del medio ruso Lenta.

Tanto Dodon como Trump ganaron las elecciones presidenciales casi al mismo tiempo. Mientras que el candidato de los socialistas aseguró su victoria en la segunda vuelta del sufragio moldavo el 13 de noviembre del año pasado, el candidato del Partido Republicano de EEUU recibió la mayoría de los votos el 8 de noviembre de ese mismo año.

A pesar de que es difícil comparar Moldavia con EEUU por su tamaño, influencia y potencial militar, el periodista especializado en los países postsoviéticos resalta las similitudes de las plataformas políticas de ambos mandatarios. Por ejemplo, ambos afirmaron que tendrían una actitud amistosa respecto a Rusia. En particular, durante su carrera electoral Trump mencionó varios planes para reconocer a Crimea como parte de Rusia y levantar las sanciones antirrusas. Dodon, a su vez, no oculta que considera a Crimea como parte del país eslavo.

Además, tanto Trump como Dodon han vivido momentos de tensión con las élites ucranianas.

Discrepancias con los parlamentarios

A mediados de julio, los congresistas del partido democrático presentaron una iniciativa para destituir a Trump. Algo parecido ocurrió con Dodon. En mayo de este año los diputados del Partido Liberal empezaron a recoger firmas para el ‘impeachment’ del presidente.

Sin embargo, una de las diferencias más significativas es que el presidente en Moldavia es solo un jefe de Estado; según su Carta Magna es una república parlamentaria. Dado que los partidos pro-Unión Europea son mayoría en el parlamento, hay un conflicto constante con el presidente, señala Karmazin.

Conflicto diplomático

A finales de mayo, el Ministerio de Asuntos Exteriores e Integración Europea de Moldavia expulsó a cinco diplomáticos rusos. Dodon criticó enérgicamente esta iniciativa, calificándola como una provocación. Rusia en respuesta declaró a cinco empleados de la Embajada de Moldavia en Moscú ‘personas non grata’.

Evidentemente, el caso de Moldavia no se puede comparar con la magnitud de la guerra de visados a gran escala que existe entre Moscú y Washington, pero la tendencia es similar.

Posibles escenarios

Ahora en la capital de Moldavia, Chisinau, existen dos centros de poder, afirma Karmazin. Uno, en cierta medida prorruso, está encabezado por el presidente. El otro se formó alrededor del oligarca y líder del Partido Demócrata, Vlad Plahotniuc, quien controla muchas de las decisiones políticas en el país.

Mientras tanto, debido a su discurso, Dodon ha conseguido obtener ciertos favores importantes de Rusia. Logró llegar a un acuerdo con su homólogo ruso, Vladímir Putin, respecto a una amnistía para los ciudadanos moldavos que violaron la legislación migratoria de la Federación de Rusia.

Como resultado, decenas de miles de moldavos podrán optar por nuevos empleos en Rusia. Además, las normas para la exportación de productos moldavos a Rusia, incluido el vino, las frutas y las hortalizas, se han simplificado.