En Ucrania, veteranos de las operaciones militares de Kiev en Donbass han perfeccionado una forma de obtener ingresos: redadas en granjas. Antiguos soldados y voluntarios seleccionan parte de la cosecha y ofrecen al dueño de la granja seleccionada una oferta que no puede rechazar: “tejado”.

No es la primera vez que se habla de la participación de veteranos de ATO (operación antiterrorista, como las autoridades ucranianas llaman a la guerra en la región) en saqueos, asesinatos y secuestros. Lenta.ru quiere analizar la amenaza que supone para los granjeros ucranianos.

Batalla por la cosecha

La noche del 10 de agosto, el ciborg (como Kiev llama a quienes participaron en la batalla por el aeropuerto de Donetsk) Evgeniy Turchak reveló que soldados que han regresado de la zona ATO saquean granjas y que otros las protegen de los saqueos de otros veteranos. “He llamado hoy a 43 camaradas soldados (…). Al final, 20 de ellos no están en la civilización sino en los campos. Es una nueva forma de lograr ingresos para los voluntarios”: solucionar problemas de los granjeros y reciben una buena paga por ello”, explicó.

Turchak desveló varios detalles de los negocios de sus compañeros de armas: antiguos soldados toman el campo y se llevan la mitad de la cosecha, que asciende a 200.000-400.000 dólares”. Además, algunos veteranos han organizado para los agricultores actuaciones y redadas.

“Se dividen en dos grupos. Uno de ellos va al agricultor y crea problemas. Inmediatamente aparece un segundo grupo que lo soluciona a cambio de una cantidad de dinero. Todos contentos: el agricultor mantiene toda la cosecha y el terreno y los saqueadores han ganado dinero”, comentó Turchak.

Respondió a las declaraciones del veterano Pavel Tuka, que participó en la guerra y es el hijo de Georgy Tuka, viceministro de Ucrania para los refugiados. Tuka confirmó que se trata de una práctica común y explicó que no se incluye a veteranos en las redadas por sus grandes cualidades en las artes marciales. “La mayor parte de los voluntarios son reclutados para este movimiento, no por el hecho de que sean excelentes guerreros sino simplemente para que, en caso de fracaso, sus pecados puedan taparse a base de llorar sobre los pobres héroes, veteranos y patriotas”, escribió Tuka en Facebook.

Antes de la cosecha

La prensa ucraniana comenzó a hablar de la batalla por la cosecha mucho antes de la temporada, en el periodo de siembra. En abril, en Ternopil, en el oeste del país, se declaró una “movilización nacional” de veteranos de la operación antiterrorista en Járkov contra algunos titushki (hombres jóvenes y en forma utilizados como fuerza de choque) que supuestamente habían sido contratados por el holding agrícola Mrya.

En mayo, en la región de Vinnitsa se produjo un conflicto entre veteranos de ATO y el Consejo Rural a causa de un terreno. El mismo mes y en la misma región, la policía detuvo a 40 participantes en un redada en un granja de la localidad de Metanivka. Sin embargo, no se especificó cuántos de los detenidos tenían experiencia de combate en Donbass. El incidente causó una fuerte reacción del Ministerio del Interior de Arsen Avakov: el ministro prometió garantizar el monopolio de la violencia por parte del Estado.

“¿Hay alguien que haya dado a los músculos y armas de los titushki el derecho  a la violencia? ¿No está claro? Iremos a por vosotros”, advirtió en Facebook.

Aparentemente, no todos escucharon la llamada del ministro: a finales de junio, en la región de Kirovograd, se produjeron enfrentamientos entre los residentes de la localidad de Berezhynka, soldados de la Guardia Nacional y antiguos miembros del batallón Donbass. El motivo fue el intento de tomar el control de la empresa agrícola local. El líder de los veteranos, Evgeniy Shevchenko, dio a conocer su versión del conflicto: según el antiguo soldado del batallón Donbass, eran residentes locales que se oponían a los ataques y que trataron de organizar una especie de compañía de seguridad, mientras que las tropas del Ministerio del Interior apoyaron a los invasores por órdenes de Avakov.

El veterano de ATO admitió que, en la batalla por la cosecha, todas las partes usan la fuerza y que las tropas del Ministerio del Interior también están involucradas en las tramas para hacerse con tierra y cosecha. Contratar a antiguos soldados como músculo bajo el pretexto de “solucionar disputas” ya es una práctica común en Ucrania. En abril, por ejemplo, los veteranos acusaron a Oleh Lyashko, líder del Partido Radical y diputado en el Parlamento, de contratar a “voluntarios” para tomar empresas por la fuerza. Concretamente, intentaba hacerse con el control de una cadena de  supermercados. “Ofrecieron grandes sumas de dinero a nuestros soldados por participar en estos actos. Sin embargo, se ofreció a algunos batallones voluntarios intereses después de la destrucción de la red, una vez que la propiedad había pasado a un segundo dueño”, explicó el veterano de ATO Oleh Kravets, que estresó también que “en Ucrania, las redadas han alcanzado tales niveles que Yanukovich mira nervioso desde la banda”. Es curioso que Lyashko y sus asociados sigan definiéndose a sí mismos como luchadores contra la corrupción del Gobierno.

Neonazis con identificación del Ministerio del Interior

El deseo de participar en la “expropiación” apareció en los veteranos desde el principio de las hostilidades en Donbass. En el verano de 2016, en una entrevista a la prensa ucraniana, uno de los líderes del crimen organizado admitió que, tras Maidan, los líderes de ese mundo “tenemos que pensar en cómo comportarnos con la historia de las organizaciones radicales y los batallones voluntarios”.

“Sus soldados están cada vez más interesados en las empresas de agricultura. Los radicales también han empezado a interesarse por las destilerías clandestinas de vodka. El mercado negro de armas también entra dentro de sus intereses. Algunas organizaciones han empezado a presionar a los traficantes de drogas, exigiéndoles un pago como tributo”, explicó.

La aparición en las calles de pueblos y ciudades de un gran número de personas armadas pertenecientes a dudosas estructuras se produjo gracias a las autoridades ucranianas. En 2014, cuando comenzó la lucha en Donbass, Kiev dio luz verde a la creación de batallones voluntarios, que en realidad se han convertido en grupos armados bajo control privado. “Empezaron cuando fueron a ATO y se aprovechaban de poder calificar a alguien de enemigo del Estado o separatista para robar, quitarle el coche o la cosecha para mejorar su situación económica diciendo que no tenían financiación y lo necesitaban. Ahora estos chicos han trasladado a la retaguardia y esas prácticas se han extendido por toda Ucrania”, explicó el periodista ucraniano Alexander Medinskiy, que luchó en Donbass.

Refiriéndose a los saqueos, el periodista insistió en que, en el inicio de la guerra, ambos lados habían pecado, aunque más adelante los comandos tanto del Ejército Ucraniano como de la milicia fueron capaces de restablecer el orden en el frente, aunque muchos “héroes” con biografías cuestionables se asentaron en la retaguardia. “Por desgracia, en Ucrania es muy común ir de camuflaje. Hay muchos “veteranos” que se hacen pasar por miembros de ATO, algunos son veteranos de ATO, pero comprobar dónde han estado es muy difícil, en muchos casos no aparecen en las listas, en los informes oficiales del Ejército. ¿Han estado al menos un día en el frente o han hecho carrera solo en la retaguardia?”, se pregunta Medinskiy.

¿Por qué las fuerzas de seguridad de Ucrania temen el camuflaje en la vida civil?

Según Medinskiy, en algunos casos, los voluntarios incluso forman parte de las agencias de la ley. Como ejemplo cita un caso que se produjo en Kiev, cuando estalló un conflicto con los nacionalistas cuando se negaron a hacer donaciones para ropas de invierno para los participantes en ATO. “Miembros de la organización C14 (prohibida en Rusia como extremista al igual que el Praviy Sektor) se presentaron con identificación de policía. Son nacionalistas, diría que neonazis y tienen identificación del Ministerio del Interior”.

Un veterano de la “operación antiterrorista” insiste en que el problema de la inseguridad a causa de los retornados de la guerra es común en todos los países, no solo en Ucrania. “Durante siglos, ha sido una práctica habitual que las personas que han vuelto de la guerra, sin trabajo, no quieran vivir las monótonas vidas de los que consideran perdedores. Un ejemplo es Afganistán (los soldados soviéticos que lucharon en Afganistán-Lenta.ru), que se unieron en grupos que se dedicaban al negocio de los tejados. Está fuera de lo normal, pero es lo común en los veteranos de las guerras”.

La tradición

Evidentemente, Ucrania no es el primer país que se enfrenta al hecho de que las personas que vuelven de la zona de combate sufren de estrés postraumático cuando se encuentran con la vida civil. El problema es que en estas tramas están ahora activamente involucrados no solo empresarios y bandas criminales, sino las autoridades y políticos de Kiev y otras ciudades. Y los voluntarios son reemplazables: las agencias oficiales –el Ministerio del Interior y el SBU- los utilizan y, si después los veteranos de ATO se desvían del camino, sin ningún sentimentalismo pueden llevarlos ante un juez.

Las disputas económicas que en el país se resuelven con la participación de extraños armados y vestidos de camuflaje pueden verse como el carácter nacional o incluso la repetición de tradiciones de Haidamak y Majno. Pero hay que recordar que ambos fueron eliminados por fuerzas organizadas, que en Ucrania son visibles. Las autoridades de Kiev siguen limitándose a amenazantes “últimas advertencias”, mientras que oficiales y diputados que dicen todas las palabras correctas están a su vez activamente involucrados en los conflictos en los que se utiliza como mercenarios a los voluntarios de ATO.

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