Los estadounidenses realizaron una segunda prueba de vuelo de la bomba nuclear B61-12, que se producirá en masa en 2020.

Según explican las autoridades estatales, la bomba está siendo modernizada para reforzar la seguridad nacional de Estados Unidos. De acuerdo con la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, la nueva modificación debería reemplazar las versiones obsoletas B61-3, B61-4, B61-7 y B61-10.

Como recalcó el exsecretario de Energía de EEUU, Ernest Moniz, la versión modernizada de la bomba se concreta, en primer lugar, en un menor tamaño. Se espera que sea compatible con una nueva generación de cazas de combate, como el Joint Strike Fighter F-35.

Una característica particular del nuevo artefacto es también su cola de plumaje, que la hace controlable y más precisa. Por lo tanto, no hay necesidad de volar directamente sobre el objetivo y lanzarla desde un paracaídas. Puede ser arrojada desde un avión volando a gran altura, después de lo cual viajará según la ruta planeada hacia la meta.

Estados Unidos planea colocar nuevas bombas B61-12 en bases militares en Europa —en Alemania, Italia, Turquía, Bélgica y los Países Bajos—. Al mismo tiempo, varias organizaciones públicas y funcionarios de la comunidad europea protestan contra bombas nucleares estadounidenses en su territorio.

Según los analistas entrevistados por Gazeta.ru, la remodelación prevista por los estadounidenses está dirigida no solo contra Rusia. Así, el subdirector del Instituto de Análisis Político y Militar, Alexandr Jramchijin, cree que el círculo de enemigos potenciales de EEUU incluye también a China, Corea del Norte e Irán.

Sin embargo, de acuerdo con el presidente de la Academia rusa de Problemas Geopolíticos, doctor en Ciencias Militares Konstantín Sivkov, es una bomba de caída libre y no un misil, es decir, la aeronave que la lance debe superar el sistema de defensa aérea.

«Dado que el sistema de defensa aérea en Rusia es ahora bastante perfecto, será difícil de franquear», pronosticó.

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