El combatiente iraní, Mohsen Hoyayi (derecha), en el momento de su captura por el Estado Islámico.

El cuerpo del combatiente iraní Mohsen Hoyayi, de 25 años, decapitado el 9 de agosto pasado por el grupo terrorista Estado Islámico -días después que los terroristas lo capturaran en Al-Tanf, en una emboscada tendida en uno de los tres cruces fronterizos oficiales entre Siria e Irak- fue recibido por Hezbolá.

El Estado Islámico entregó este jueves el cuerpo del defensor iraní, junto con los cadáveres de dos mártires de Hezbolá en la ciudad central siria de Palmira, según informó IRNA.

Según fuentes de Hizbulah, está previsto que los cuerpos sean trasladados a Damasco, capital siria.

La entrega de los mártires y rehenes forma parte de un acuerdo de alto al fuego alcanzado el domingo por Hezbolá y el Estado Islámico. También incluía que los terroristas y sus familias saldrían de la región fronteriza sirio-libanesa hacia la ciudad de Al-Bukamal, a orillas del río Éufrates, en la provincia oriental siria de Deir Ezzor.

El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán (CGRI) confirmó también la identidad del cadáver, tras someterlo a una prueba de ADN.

Por su parte, el comandante de las Fuerzas de Quds del CGRI, el general Qasem Soleimani,  prometió vengarse del  Estado Islámico por el asesinato de Hoyayi y seguir luchando contra los extremistas hasta su completa eliminación.

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