La reforma al Código de Trabajo anunciada por el gobierno de Emmanuel Macron provoca hoy amplias divisiones en la sociedad francesa, al despertar el apoyo de buena parte del empresariado y el rechazo casi unánime de los sindicatos.

El primer ministro, Edouard Philippe, y la ministra de Trabajo, Muriel Penicaud, presentaron ayer la versión definitiva del texto de la nueva ley, que el presidente pretende aprobar por decreto, sin someterla a consulta en la Asamblea Nacional.

Philippe aseveró que para relanzar la economía del país y reducir el desempleo, es necesario modificar un sistema de derecho del trabajo muy complejo que no favorece el empleo, pues ‘frena la contratación y frena la inversión’.

Frente a ello, agregó, el nuevo Código implicará ‘una reforma ambiciosa, equilibrada y justa’, dirigida a ‘simplificar el funcionamiento de las empresas y al mismo tiempo garantizar las conquistas sociales’.

La reforma laboral despertó de inmediato el apoyo de organizaciones patronales como el Movimiento de Empresas de Francia (Medef), cuyo presidente, Pierre Gattaz, la consideró ‘una etapa importante e interesante’.

Aunque admitió que esperaba más cambios, opinó que las ordenanzas presentadas ‘son una primera etapa para la construcción de un derecho de trabajo mejor conectado con la realidad de las empresas’.

Por otro lado, líderes sindicales expresaron el firme rechazo al nuevo Código, pues estiman que solo servirá para fragilizar los derechos laborales y las conquistas de la clase trabajadora.

El líder de la Confederación General del Trabajo, Philippe Martínez, sostuvo que ‘este es el fin del contrato de trabajo’, mientras el número uno del sindicato CFDT, Laurent Berger, se declaró muy decepcionado.

‘Al final, estamos muy decepcionados porque muy pocas de nuestras proposiciones fueron tomadas en cuenta. Tenemos la impresión de que se reconoce la presencia de los sindicatos en lo mínimo, sin darle en verdad medios para desarrollarse’, lamentó.

Desde el movimiento izquierdista Francia Insumisa también llegaron las manifestaciones de rechazo, en específico del diputado Alexis Corbiere, quien sostuvo que se trata de ‘una agresión caracterizada contra el código de trabajo, y además con premeditación’.

Por su parte, el director del periódico L’Humanité, Patrick Le Hyaric, afirmó que en las próximas semanas el país vivirá movilizaciones contra ‘la baja de las remuneraciones y la precariedad generalizada’, porque ‘no aprobamos el desmantelamiento de las conquistas sociales y democráticas’.

Para los días 12 y 23 de septiembre ya están convocadas protestas a nivel nacional, mientras la fiesta de L’Humanite, prevista del 15 al 17 de septiembre, buscará convertirse en tribuna de los detractores de la nueva ley.

En su declaración ante la prensa, el primer ministro anunció que el Código será presentado el 22 de septiembre ante el Consejo de Ministros, y su aprobación está prevista para finales de mes.

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