El Gobierno birmano ha anunciado este sábado que más de 2600 casas de los musulmanes rohingyas han sido incendiadas durante la última semana en el estado de Rajine, ubicado en el oeste de Myanmar (Birmania).

El Ejecutivo ha responsabilizado a militantes del llamado Ejército de Salvación Rohingya de Arakan (ESRA) por la quema de las viviendas de los rohingyas en esta zona. Esto se produce mientras que los musulmanes rohingyas han dicho que la campaña de incendios intencionales y asesinatos es intensificada por parte del Ejército birmano y tiene como objetivo expulsar a esta minoría.

De acuerdo con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), alrededor de 58600 rohingyas han huido a Bangladés desde Myanmar. En las últimas semanas, la población musulmana en Myanmar vivió uno de los episodios más mortíferos de violencia y ataques en este país dominado por los budistas.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, calificó el viernes de “genocidio” el asesinato de cientos de musulmanes rohingyas en Myanmar durante la última ola de violencia que estalló hace una semana.

“Está ocurriendo un genocidio. Los que cierran los ojos antes este genocidio perpetrado bajo cubierto de democracia son sus colaboradores”, declaró Erdogan durante un discurso en Estambul.

Al menos 400 personas han muerto en Rajine desde que el Ejército birmano intensificó la represión militar contra los rohingyas la semana pasada, convirtiéndola en la peor ola de violencia contra la minoría perseguida en décadas, según cifras oficiales. Rajine, el hogar de un gran número de musulmanes rohingyas, que ha sido escenario de violencia comunal a manos de extremistas budistas desde 2012.

El Gobierno birmano niega la plena ciudadanía a la población de 1,1 millones de habitantes rohingyas y los considera como inmigrantes indocumentados de Bangladés. Sin embargo, muchos creen que los rohingyas son una comunidad de antiguo linaje en Myanmar.

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