Según información del portal Rusia Today, el secretario de Energía de la Administración Trump, Rick Perry, autorizó extraer petróleo de un depósito de reserva estratégica y trasladarlo a una refinería situada en las zonas incomunicadas del sudoeste de Luisiana en Estados Unidos.

Cerca de una cuarta parte de la industria estadounidense de refinación se ha visto afectada por la tormenta Harvey y sus estragos estragos han resultado “mucho más serios de lo que nadie podía esperar hace una semana”, declaró el encargado de la sección energética de S&P Global Platts, David Ernsberger.

“Ningún buque petrolero ha sido aceptado en el puerto de Houston en cinco días, y podría tardar algún tiempo en volver a hacerlo”, indicó el experto este viernes.

En las costas del Golfo permanecen cerradas 10 grandes refinerías, entre ellas destaca la Refinería de Port Arthur, la mayor de toda Norteamérica en términos de capacidad productiva, con 95 mil metros cúbicos al día que pertenece a la compañía Motiva Enterprises, de Arabia Saudita.

Las fuertes inundaciones provocadas por la tormenta han dejado decenas de muertos y numerosos damnificados que aún esperan ser rescatados y el número de personas afectadas llega a 30 mil.

Otra determinación del gobierno norteamericano es suministrar un total de 3,5 millones de barriles a dos compañías del ramo, cuyas plantas se sitúan cerca de las costas del golfo de México.

También reseñan las agencias informativas que las reservas acumuladas por el Departamento de Energía se calculan en 678,9 millones de barriles, cantidad que estiman cubra las necesidades de Estados Unidos durante 33 días.