Naciones Unidas crea las condiciones para la realización a finales de octubre de la octava ronda del diálogo de Ginebra entre el gobierno y los opositores sirios, etapa que espera marque el comienzo del fin del conflicto.

La situación en el terreno parece justificar las expectativas de la organización, considerando el escenario de calma existente en algunas partes del país levantino, los éxitos en la ofensiva contra el Estado Islámico (EI) y las gestiones para que por primera vez la dividida y diversa oposición llegue a la ciudad suiza con una delegación unificada y posturas comunes.

El pasado jueves, el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, señaló que desde la conclusión, el 14 de julio, de Ginebra-VII, están en curso esfuerzos para garantizar la nueva ronda, que pudiera ser histórica si las partes se sientan frente a frente para avanzar hacia la paz, la reconstrucción y la reconciliación.

Hemos trabajado desde entonces en el campo diplomático, con recientes visitas a Irán, Rusia, Francia y Arabia Saudita, expuso el mediador.

Las conversaciones se han celebrado hasta ahora bajo el formato de las pláticas indirectas, básicamente entre la delegación gubernamental y una de las facciones opositoras, el Alto Comité Negociador, apoyado por Riad.

De acuerdo con de Mistura, si bien continúa la violencia, el panorama ha cambiado en las últimas semanas, y debe ser aprovechado para traducir en acciones concretas los postulados de la resolución 2254 del Consejo de Seguridad, una hoja de ruta para la paz en Siria adoptada en diciembre de 2015.

En sintonía con esa iniciativa promovida por Rusia y Estados Unidos, los actores del conflicto trazaron en marzo, durante una de las rondas de diálogo, la canasta de temas a discutir: la gobernanza, las elecciones, la nueva Constitución y la lucha antiterrorista.

De Mistura actualizó al Consejo mediante una videoconferencia sobre las gestiones dirigidas a garantizar el regreso a la mesa de negociaciones, lo que sucederá a una nueva reunión de las partes en Astaná, el 14 y 15 de septiembre, un proceso que coexiste con el de Ginebra y del que la ONU se nutre.

Aunque persiste la violencia en la nación levantina, el funcionario reconoció que se aprecia una tendencia a la reducción de las hostilidades, a las cuales se atribuyen más de 300 mil muertos y millones de desplazados internos y refugiados, resultantes del empeño de occidente y sus aliados regionales en imponer un cambio de régimen en Damasco.

Entre los progresos en el terreno mencionó la calma en el suroccidente del país, las posibilidades de ampliar las zonas de distensión, la apertura en Amán de un centro trilateral de monitoreo por Rusia, Estados Unidos y Jordania, y el hecho de que el EI pierda cada vez más espacios.

Los terroristas parecen sitiados en sus últimos bastiones, en Raqqa y Deir Ez-Zor, a partir de la ofensiva del ejército sirio con el apoyo de la aviación rusa y de los bombardeos de una coalición liderada por Estados Unidos, bloque este último denunciado por el asesinato de cientos de civiles en sus recientes incursiones.

Asimismo, de Mistura destacó las pláticas con grupos armados, la disminución de los combates en la zona de distensión de Guta, en Damasco Campo, y los esfuerzos para detener la violencia en Homs; y se refirió a la tensa situación en Idlib, donde el Frente al Nusra ha tomado territorios de otras organizaciones.

COMPROMISO CON EL DIÁLOGO 

De Mistura pidió a las delegaciones del gobierno y la oposición llegar a Ginebra-VIII comprometidos con la búsqueda de una salida política del conflicto.

El enviado especial insistió en que no hay una solución militar viable, aunque en determinados momentos alguno de los actores lo considere posible.

También instó a Rusia, Turquía, Irán, Estados Unidos, Egipto y Jordania a mantener sus esfuerzos para consolidar el cese de las hostilidades vigente desde diciembre pasado y las zonas de distensión.

De igual manera, llamó a Arabia Saudita a continuar por el camino destinado a unificar a los opositores, en aras de que viajen a Ginebra con una agenda común, algo impensable hasta ahora.

Según el mediador, el proceso de pláticas promovido por la ONU necesita que la oposición esté unida, más allá de sus diferencias.

A propósito del actual escenario sirio, el subsecretario general de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, Stephen O´Brien, advirtió que urge un compromiso con el fin del sufrimiento de la población.

O´Brien afirmó el jueves en el Consejo de Seguridad que casi siete años de guerra han generado un alto costo humano y una destrucción sin precedentes.

Al menos 300 mil muertos, o quién sabe si hasta 500 mil, y millones de heridos y desplazados no han sido suficientes, lo que debe asumirse como una vergüenza colectiva, subrayó.

El subsecretario resaltó la reciente reducción de la violencia en algunas partes, e insistió en la necesidad de consolidar el alto al fuego fijado en diciembre pasado y la asistencia humanitaria a las víctimas de la crisis.