Tras más de 50 años de conflicto armado, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno de Colombia concretaron un nuevo paso hacia bajar la intensidad de los enfrentamientos, el cese del fuego bilateral y temporal.

La determinación constituyó lo más importante del tercer ciclo de conversaciones de paz que sostienen delegaciones de ambas partes en esta capital, y que decidieron extender a fin de trabajar por la implementación de lo acordado.

Así lo hicieron saber los jefes de los equipos negociadores, el comandante Pablo Beltrán, por el ELN, y el exministro Juan Camilo Restrepo, a nombre de la administración del presidente Juan Manuel Santos.

La tregua regirá desde el 1 de octubre y estará vigente por 102 días, hasta el venidero 9 de enero, pero los negociadores coincidieron en que la aspiración es iniciarlo a partir de esta misma jornada.

Todo lo pactado aparece en el Acuerdo de Quito, suscrito entre las partes y que tiene como objetivo primordial mejorar la situación humanitaria de la población, la más afectada por los enfrentamientos.

‘Para el cumplimiento de este Acuerdo se establecerá un mecanismo integrado por el Gobierno Nacional, el Ejército de Liberación Nacional, la ONU, y la Iglesia Católica; que funcionará con el doble propósito de prevenir e informar cualquier incidente’, precisa el texto, leído por Juan Meriguet, embajador especial para la paz.

Teniendo en cuenta el consenso entre el ELN y el gobierno colombiano, considerado un gran paso en el camino hacia la paz permanente del país vecino, las delegaciones consideraron necesario extender la tercera ronda de diálogos, prevista para concluir el pasado viernes.

La meta ahora es precisar los aspectos logísticos propios del cese, constata el compromiso mutuo.

Según indicó la canciller ecuatoriana, María Fernanda Espinosa, quien estuvo juntos a los jefes de ambas delegaciones en el anuncio, el documento es fruto de largas horas de negociación que debieron concluir el viernes pasado, pero se extendieron hasta la madrugada de este lunes.

‘El Acuerdo de Quito nos llena de profunda emoción y alegría y nos hace felicitar de corazón tanto a la delegación del gobierno de Colombia como a la del Ejército de Liberación Nacional (…) es un anuncio muy importante para la consolidación de América Latina y el Caribe como territorio de paz’, afirmó la titular.

La relevancia del pacto recién suscrito radica además en que no solo implica el cese del fuego, sino también alivios para la sociedad civil, en lo cual coinciden ambos lados.

Más allá de los compromisos técnicos, también se tuvieron en cuenta los compromisos relacionados con cómo hacer más llevaderos los rigores de la guerra para la ciudadanía (…) Es un primer paso hacia ir humanizando la guerra en Colombia, sentenció al respecto Juan Camilo Restrepo.

En tanto, para el comandante Beltrán, el consenso tiene un espíritu de reconciliación y en ese sentido, espera que las dos partes cumplan y honren lo acordado.

‘Para nosotros es un reto cumplir todos los acuerdos que hemos pactado para este cese, esperamos honrar la palabra y que también haya más confianza en la paz para Colombia’, sostuvo.

El Acuerdo es una muestra más de la intención del ELN y el gobierno colombiano, de generar confianza e impulsar gestos necesarios para el flujo del proceso de paz en el que están inmersos desde hace siete meses, cuando comenzó la fase pública del diálogo, el pasado mes de febrero.

El acto de buena voluntad y buena fe, desde la capital ecuatoriana, se concretó a menos de 48 horas de una visita programada a Colombia por el papa Francisco.

Poco más de seis meses les llevó a las partes para un consenso que acelera la marcha hacia la ansiada paz duradera y definitiva de los colombianos, que por más de cinco décadas viven bajo el conflicto armado.

Al tercer fructífero ciclo de conversaciones seguirá una cuarta ronda, prevista a partir del venidero 23 de octubre, igualmente en Quito, que acoge la mesa desde sus inicios, con la asistencia de Cuba, Brasil, Chile, Noruega y Venezuela, además del anfitrión, como países garantes.

Los avances se suman al camino allanado por la exguerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, que firmó en agosto de 2016 un acuerdo de paz con el gobierno, en La Habana, Cuba, y se convirtió recientemente en un partido político bajo el nombre de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

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