EE.UU. y Corea del Sur no deben renunciar a los ejercicios militares conjuntos por la situación en la península coreana, declaró la subjefa de la OTAN.

La secretaria general adjunta de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Rose Eilene Gottemoeller, se pronunció en contra de la suspensión de los ejercicios militares conjuntos entre EE.UU. y Corea del Sur.

“No estoy de acuerdo con sacrificar de alguna forma los entrenamientos de EE.UU. y Corea del Sur”, declaró Gottemoeller al intervenir en el Foro Estratégico de Bled que se celebra en Eslovenia.

Al mismo tiempo, subrayó que estas maniobras deben seguir su curso y la programación prevista, y que bajo ninguna circunstancia les debe afectar las amenazas provenientes de Corea del Norte.

De igual forma, la funcionaria de la Alianza Atlántica señaló que la desnuclearización de la península de Corea “es un objetivo muy importante para todos nosotros”.

Estas declaraciones de Gottemoeller se producen en respuesta a una moratoria simultánea solicitada por Rusia y China, a principios de julio pasado, sobre el programa norcoreano de misiles y armas nucleares y los ejercicios conjuntos a gran escala de EE.UU. y Corea del Sur, así como avanzar la desnuclearización en la península de Corea.

El Departamento de Estado de EE.UU. (el Pentágono) declaró a mediados de agosto que Washington no piensa renunciar a las maniobras entre los aliados en la península de Corea. En este contexto, Washington y Seúl realizan los mencionados ejercicios militares conjuntos desde finales de agosto, mientras va en aumento las tensiones entre EE.UU. y Corea del Norte.

El domingo, las alarmas sonaron a nivel mundial, tras el anuncio de Corea del Norte de haber realizado su más “exitoso ensayo de una bomba de hidrógeno que puede ser instalada en Misil Balístico Intercontinental (ICBM, por sus siglas en inglés)”.

Antes estas acciones de Pyongyang, Corea del Sur comenzó unas maniobras militares en las que simuló disparos contra el sitio de pruebas nucleares de su vecino del Norte.

Corea del Norte, a su vez, advierte que los ejercicios militares de EE.UU. y Corea del Sur pueden desembocar en una ‘catástrofe’, si no se suspenden.