El procurador general de Brasil, Rodrigo Janot, detonó ayer una »bomba» al anunciar que delatores entregaron al parecer por error una grabación con indicios de delitos gravísimos que alcanzan al Supremo Tribunal Federal (STF).

En una conferencia de prensa ofrecida esta noche, Janot detalló que entre los audios entregados el jueves último por el empresario Joesley Batista, cuya delación dio pie a la denuncia por corrupción pasiva contra el presidente, Michel Temer, llegó una grabación de unas cuatro horas hecha sin querer por los propios delatores y no mencionada antes.

El diálogo entre Batista y Ricardo Saud, aparentemente grabado el 17 de marzo último, contiene indicios de crímenes gravísimos cometidos en el ámbito de la Procuraduría General de la República (PGR) y del STF que necesitan ser esclarecidos, además de referencia a la privacidad de algunas personas, señaló.

El titular de la PGR fue enfático al explicar que, con independencia de que ante la omisión de información por parte de los delatores sea sometido a revisión el acuerdo suscrito con ellos y el alcance de sus beneficios, incluyendo su posible rescisión, esto no invalida ninguna de las pruebas colectadas durante el proceso.

En un comentario publicado en el blog Tijolaco, el periodista Fernando Brito señaló que la declaración pública de Janot abrió una grave crisis en la Procuraduría General de Justicia y advirtió que hay algo de podrido en el proceso de ‘delación premiada’ donde los poderes del Ministerio Público y del juez son absolutos.

‘Ahora, pueden escribir, va a iniciarse un movimiento para anular toda la delación y las pruebas recogidas para ella, simplemente porque los principales blancos son Michel Temer y (el senador y ex candidato presidencial) Aécio Neves. Con Lula, claro, vale todo’, sentenció.

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