Cientos de jóvenes y activistas en varias ciudades del país protestaron, se sintieron abatidos, desconsolados y algunos más mostraron esperanza con la decisión del presidente Trump de cancelar el DACA, programa que evitó durante años la deportación de miles de jóvenes nacidos en sus países, pero criados en Estados Unidos.

Eliminar gradualmente el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) podría poner en riesgo de deportación a miles de inmigrantes quienes ahora tendrán que esperar seis meses a que el Congreso encuentre una solución.

El sentimiento de sorpresa y enojo se extendió a otros puntos del país. En Miami, Florida, donde viven casi 40,000 beneficiados de DACA, centenares de manifestantes se congregaron en la Torre de la Libertad para escuchar la noticia.

El secretario de Justicia Jeff Sessions dijo el martes que el gobierno dejará de aceptar nuevas solicitudes para inscribirse al programa. El Congreso tendrá seis meses para aprobar una nueva versión antes de que las autoridades dejen de renovar permisos de trabajo.