Criticar significa analizar, es decir, significa distinguir unas cosas de otras y establecer sus relaciones. Criticar forma parte de la facultad de los seres humanos para elaborar juicios, pensamientos y construir el tejido de ideas que le asignan significado a la dinámica social. Se trata de nuestra forma de relacionarnos con la realidad de la que formamos parte. Es por esto que la crítica es determinante para un movimiento político, mediante la crítica se distinguen los momentos fundamentales en el desarrollo de los acontecimientos.

El chavismo pasa ahora por un momento crucial ante la necesidad de mantener, como gobierno, la paz, la estabilidad y garantizar la permanencia del proyecto político de inclusión popular y apertura democrática que comenzó con la irrupción de la figura de Chávez en el campo político venezolano. Este proyecto se ve amenazado por la inmensa presión de las fuerzas conservadoras que buscan ahogar al movimiento bolivariano, dividirlo hasta desintegrar su fuerza política y apartarlo del sentido original de su fundación. Y aquí es donde la capacidad de discernir que tengamos todos quienes formamos parte de este movimiento y la definición de las acciones que se desarrollen en la dinámica política determinarán el rumbo que tome, no solo el movimiento chavista, sino el destino nacional.

Hay dos puntos en que la crítica ahora mismo juega un rol dinámico: uno, el comportamiento crítico de quienes no se sienten identificados o sienten malestar ante la forma en que los líderes del chavismo en el gobierno han afrontado la crisis económica, social y política que atraviesa el país. Y dos, la forma en que los líderes chavistas en el gobierno se relacionan con las posturas críticas. En ambos casos la relación con la crítica de quienes se asumen honestamente chavistas debe tener como horizonte la unidad del movimiento revolucionario. La distinción, las diferencias de opiniones y posturas deben ser asumidas en una relación dialéctica, que quiere decir que la crítica debe ir en función del diálogo para construir consensos dentro del chavismo, que por definición es un movimiento múltiple, diverso y dinámico, y es por esto que ha logrado abarcar a grandes mayorías sociales.

Es importante mantener esta perspectiva, tanto para quienes critican como para quienes se sienten criticados. La crítica debe ser firme y clara, pero no debe llegar al punto de incluir una voluntad fatal que coincida con las intenciones de los enemigos. El chavismo crítico debe tener clara la importancia de que en Venezuela se mantenga en el poder un gobierno chavista. Contribuir a la salida del Gobierno Bolivariano es contribuir al ascenso de la oligarquía al control del Estado, la reversión de las conquistas populares y la instalación de un gobierno de terror para el pueblo y los revolucionarios. En el otro lado, en los líderes que están en el gobierno, debe existir la claridad de que un movimiento sin crítica está destinado a morir en el congelamiento de sus posturas. La crítica debe ser abrazada como parte de la esencia vital de un movimiento que surgió de las demandas populares. El gobierno debe abrir espacio franco y pleno a la crítica y nutrirse de ella. De la inteligencia de estos principios depende el porvenir de un país entero.