La Policía Nacional y la Dirección General de Seguridad de Marruecos han desmantelado una célula yihadista integrada por seis presuntos terroristas, en una operación en la que han sido detenidas cinco personas en Marruecos y otra en Melilla, entre ellos el líder de la organización residente en Melilla. 

Cinco de los detenidos son de nacionalidad marroquí, uno de ellos con residencia legal en España, mientras el sexto detenido era un español de origen marroquí que ejercía como líder de la célula.

Según fuentes de la investigación, la célula pudo culminar de manera efectiva su actividad de captación al conformar una célula terrorista, ahora desarticulada, cuyo inminente propósito y disposición se había determinado al paso a la yihad violenta con un peligroso nivel de activación.

El líder de la célula yihadista desarticulada hoy trabajaba como auxiliar en el Centro de Reforma de menores infractores, aunque llevaba cerca de un año sin acudir a su puesto por una serie de bajas laborales sucesivas. Hace un par de semanas recibió el alta, pero no se incorporó porque cogió vacaciones.

En el centro tenía acceso a 300 menores extranjeros no acompañados (Menas), la práctica totalidad marroquíes, todos menores de 18 años de edad, que podrían haber sido adoctrinados para incorporarse a la célula yihadista.

El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, en su papel como máximo responsable del PP regional, también ha confirmado que el líder de la célula yihadista desarticulada fue afiliado de este partido político hasta hace tres años, cuando dejó de pagar las cuotas.

El presidente del PP de Melilla y presidente de la ciudad autónoma ha anunciado, en una convocatoria urgente, que han acordado la suspensión de militancia y expulsión como afiliado del PP de Melilla del detenido.

El caso de este militante del Partido Popular, como líder de una peligrosa célula yihadista, recuerda sospechosamente al escándalo de la Operación Caronte, del que ya hablamos en otro artículo.

Esto es lo que escribimos en dicho artículo…

Los casos extremadamente sospechosos en lo referente a las células yihadistas en Cataluña y las vergonzosas maniobras del gobierno español del PP, se remontan a años atrás.

Quizás el caso más alucinante fue la Operación Caronte, en la que los Mossos d’Esquadra consiguieron infiltrarse en una célula yihadista y desactivarla, a pesar de las constantes «trabas» (por decirlo finamente) de las autoridades centrales.

«Trabas» tan extremadamente graves, como el hecho de que la Policia Nacional llegara a alertar a la célula yihadista de que estaba siendo vigilada por los Mossos d’Esquadra.

Se trataba de una célula yihadista conformada por varios españoles «convertidos al islam» y algunos de ellos con vínculos de extrema derecha.

Ahí van algunos extractos de la noticia como la presentaron en «20 Minutos»:

Los Mossos d’Esquadra han denunciado ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz que la Policía Nacional presuntamente alertó a los integrantes de la célula yihadista, desarticulada en abril, de que estaban siendo investigados.

Es la primera denuncia entre cuerpos policiales relacionada con la lucha antiterrorista y supone un capítulo más en las desavenencias entre Mossos y CNP.

«Llevábamos a cabo un seguimiento nada invasivo de la célula pero sabían que los investigábamos. Sabemos que fue la Policía Nacional», ha confirmado a 20minutos un portavoz de los Mossos, aunque ha declinado ofrecer más detalles.

A raíz del supuesto chivatazo «puso en riesgo» la operación, pues la célula paró su actividad durante un tiempo, «realizó contravigilancia» y después la retomó.

(…) cinco de los once detenidos eran españoles, de los que cuatro se habían convertido al Islam -igual que otro de los detenidos, de nacionalidad paraguaya-. El quinto español, quien presuntamente les facilitaba las armas, está vinculado a la ultraderecha. Tanto él como el líder de la célula, un converso español, querían atentar contra una librería judía de Barcelona.

Pues nada, suponemos que siendo como es España una democracia ejemplar, con medios de comunicación veraces e independientes, se montará un gran escándalo mediático, una auténtica campaña espuma en boca, por el hecho de que dos líderes de células yihadistas estén relacionados política e ideológicamente, de forma directa con el PP y con grupos de la extrema derecha española (y por lo tanto con el nacionalismo español más rancio, de herencia franquista) exactamente igual como harían si estuvieran vinculados con otro tipo de partidos, ideologías o nacionalismos exacerbados, ¿no?

Aunque ya podemos predecir que el caso será minimizado por los medios de comunicación, que nos dirán que «su afiliación al PP no significaba nada y que solo era una tapadera».

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