El senador demócrata estadounidense Robert Menéndez, enfrentará a partir de hoy una nueva etapa del proceso que le sigue la justicia por supuesta corrupción y tráfico de influencias, procedimiento que comenzó en 2015 y pudiera durar varios meses.

Está previsto que el legislador de origen cubano se presente este miércoles a juicio junto con Salomon Melgen, un oftalmólogo millonario de Florida, de quien supuestamente recibió regalos y donaciones de campaña y está a su vez involucrado en un desfalco al sistema de salud estadounidense.

Según el diario The Hill, esta fase pudiera durar hasta noviembre, sin incluir posibles apelaciones, y al mismo tiempo tendría importantes implicaciones para el Senado, donde los republicanos tienen una sólida mayoría de 52 escaños y están decididos a explotar el caso con fines políticos.

Menéndez negó haber cometido un delito, y predijo que los cargos de soborno y corrupción que se le imputan serán eliminados.

El juez de distrito William H. Walls, quien supervisa el procedimiento federal contra Menéndez, negó la semana pasada la solicitud presentada por los abogados del legislador para detener el juicio porque este supuestamente tendría que asistir a importantes votaciones en la Cámara alta por estos días.

La negativa, publicada el viernes pasado, crea una situación en la cual el demócrata por Nueva Jersey tendría que escoger entre presentarse al acto judicial en Newark o emitir sus votos como senador en Washington, sin que el jurado conozca por qué estuvo ausente a su cita en la Corte.

Al explicar su negativa a la solicitud de Menéndez, Walls reconoció que los miembros del Congreso poseen, bajo determinadas circunstancias, ciertos privilegios para garantizar el funcionamiento del gobierno, pero esto tiene limitaciones, según la Constitución.

El magistrado señaló que la Corte Suprema ha rechazado de manera reiterada otorgar un tratamiento especial a los legisladores, más allá de los establecidos.

Un artículo del diario The Jersey Journal señala que el senador dijo el miércoles pasado en Jersey City que enfrentaba un choque de derechos constitucionales y argumentó que podría estar presente en ambos lugares.

Menéndez asegura que está en una situación única porque debe ejercer sus deberes senatoriales -escribió Walls en su moción- pero añadió que son las mismas obligaciones del reparador de radios, el taxista y el hombre de negocios, ninguno de los cuales tiene derecho a reprogramar sus juicios.

Tras una larga pesquisa, el Departamento de Justicia acusó en abril de 2015 a Menéndez de 14 cargos federales relacionados con dichos favores a Melgen, uno de los principales donantes de fondos para las campañas electorales del senador demócrata.

La acusación oficial señala que Menéndez intervino en varias agencias federales con el fin de resolver una disputa del doctor con los sistemas de cuidados médicos conocidos como Medicare y Medicaid.

Además, el texto afirma que el congresista intercedió a favor del galeno para que este pudiera mantener un contrato por 500 millones de dólares con el gobierno de República Dominicana.

Las imputaciones de la fiscalía federal constatan también que Menéndez respaldó ante el Departamento de Estado en Washington las solicitudes de visa de las amantes del oftalmólogo de West Palm Beach, procedentes de la República Dominicana, Brasil y Ucrania.

También lo acusan de viajar en varias ocasiones en el avión privado de Melgen, recibir de este costosos regalos como una estancia en un hotel cinco estrellas en París, así como donaciones de campaña por alrededor de un millón de dólares.

Menéndez se declaró no culpable en el caso y argumentó que las gestiones a favor de su amigo fueron en función de sus deberes como legislador.

Si el Senador es condenado finalmente por sus supuestos delitos y se negara a renunciar a su puesto en la cámara Alta, el liderazgo de esta pudiera obligarlo a abandonar su curul, decisión que sería histórica porque la última vez que esa instancia legislativa expulsó a uno de sus miembros fue en 1862.