Recientemente, el Senado de EEUU decidió subir temporalmente el techo de la deuda para que las autoridades estadounidenses pudieran asignar más de 15.000 millones de dólares para ayudar a las víctimas del huracán Harvey.

Hasta el 8 de diciembre, EEUU puede vivir tranquilamente endeudado. No obstante, en el último mes del 2017 dos ramas del poder del país norteamericano podrían volver a tener problemas relacionados con la falta de recursos financieros.

EEUU experimentó este problema en 2013, durante la presidencia de Barack Obama. En aquel año las autoridades estadounidenses pudieron solucionarlo de forma rápida y sin graves consecuencias.

Muchos analistas de la agencia internacional Standard & Poor’s  advierten que la situación de 2017 será completamente diferente. La incapacidad de los congresistas de ponerse de acuerdo respecto a los gastos públicos amenaza con provocar consecuencias mucho más graves no solo en EEUU, sino en todo el mundo, recoge el artículo del portal ruso Lenta.ru.

EEUU planea asignar el 2 de octubre 81.000 millones de dólares para el fondo fiduciario de veteranos. Una vez que se haga este gasto, las arcas públicas correrán el riesgo de quedarse casi vacías a menos que los congresistas logren subir el techo de deuda del país norteamericano.

Según los economistas de la S&P, las consecuencias de un posible cierre de Gobierno en EEUU en diciembre podrán superar a las que acaecieron en septiembre de 2008 tras el colapso de Lehman Brothers.

En caso de que esto ocurra, los gastos públicos de EEUU se reducirán a un 4% del PIB, lo que sumiría la economía del país en una profunda recesión.

Debido al tamaño de la economía de EEUU, entre otras cosas, parece lógico suponer que los eventos en Washington tienen la capacidad de poner en marcha un efecto dominó en todo el mundo.

Actualmente, los actores más grandes del mundo tienen ciertos problemas económicos relacionados con la deuda pública. En China, el conjunto de deuda que mantiene el Estado superó todos los límites admisibles, mientras que la UE durante varios años se ha balanceado al borde de una crisis bancaria.