Hoy es un día de significado histórico de mí Patria, no de una índole grandilocuente y de celebración, sino de dolor para muchas familias de mí país. En un día como este, 11 de septiembre, pero del año 1973, una traidora junta militar perpetró un sangriento golpe de estado, obedeciendo las órdenes de la CIA y el Pentágono, contra el presidente constitucional de la nación, Doctor Salvador Allende Gossens.

Consumado el crimen de traición los milicos y grupos adjuntos a estos desataron una oleada de redadas, torturas, ejecuciones y desapariciones en improvisados campos de concentración o en la vía publica. Casos como el del cantautor Víctor Jara, Miguel Enríquez, los quemados en el año 1986, los degollados, la matanza de Corpus Christi, entre otros fue la cara horripilante de esta oprobiosa dictadura que a nivel internacional no tenía ninguna credibilidad.

Al mejor estilo de la Alemania fascista se produjeron las quemas de libros en la calle, se produjo la censura a los medios de comunicación, la prohibición de partidos políticos. A pesar de escasos focos de resistencia, en proporción y correlación de fuerzas, los militares, como en actitud de tropas extranjeras, ocuparon todo el territorio nacional, teniendo a su merced a casi toda la población. Esto era el comienzo de la época más negra que ha tenido Chile.

17 años en que el país fue cambiado en todos los aspectos de la vida en forma brutal y donde la independencia fue hipotecada cuando se adoptaron políticas económicas neoliberales vendiendo la soberanía del país a los poderes comerciales extranjeros a través de la privatización. Hoy se puede ver como los derechos del pueblo chileno están aun menguados bajo la constitución dictatorial del año 1980, que a propósito fue fraudulentamente aprobada.

La dictadura de Pinochet esquematizo al país a su medida, creando candados a varias leyes que sustentan el actual status quo político chileno y que en elevados quórum y otros requisitos pueden ser revocadas, dado que los partidos políticos herederos del pinochetismo tienen su cuota grande de poder en el congreso y otras instituciones del país. En palabras precisas, han creado un país a la podredumbre de la concepción de los partidos de derecha (Alianza por Chile-Chile Vamos) y también con la complicidad de partidos socialdemócratas centristas (Concertación-Nueva Mayoría) que lo administraron en los primeros años de la pseudo democracia que reina aún en Chile.

Los últimos años, desde el 2006, han estallado conflictos sociales debido a la incompatibilidad del actual sistema político chileno con los anhelos y reivindicaciones de sectores importantes de la población en todos los ámbitos desde la educación, la economía, la política, la cultura, etc. pero chocan siempre con el infranqueable muro de la institucionalidad ilegalmente vigente desde 1980, la actitud reacia de los partidos defensores de la época del pinochetismo y de la actitud ambigua y conciliadora de partidos, anteriormente en contra de la dictadura, hoy apéndices de la actual orden de las cosas. Lo más irónico de esto es que estos últimos siempre se dirigen a las masas más golpeadas por el actual sistema para evitar que los nietos del pinochetismo vuelvan al poder, en especial en época de elecciones presidenciales y parlamentarias, y este año no será la excepción en donde manipularan a la gente en votar por el “mal menor” para que los “más malos” no se hagan del poder.

Los actuales políticos chilenos no han tenido vergüenza en hacer caso omiso de las reivindicaciones de gran parte de la población. Aún manipulando a su propio beneficio en aspectos emocionales, la memoria de los caídos en la época de la dictadura militar, para si poder ganar adeptos, por no decir votos y olvidarse de ella cuando logran su botín en los estamentos del poder.

Muchos conocidos y anónimos lucharon hasta el último aliento para ver a nuestra Patria libre e independiente, aún con la sombra de la traición de la salida negociada. Varios de los mejores hijos de nuestro pueblo quedaron en el camino, algunos de ellos con pena de extrañamiento, otros viviendo en forma clandestina en su propia Patria por la que juraron luchar y liberar. Sin duda la –traicisión-no ha terminado y la búsqueda de justicia no ha finalizado.

Corresponde a la actual generación terminar con el miedo, continuar la lucha y por supuesto refundar el país.

Isaac Márquez
Jefe de la redacción en idioma español de la Agencia de Noticias News Front.

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