El presidente iraní, Hasan Rohani, pidió hoy unidad entre las naciones musulmanas para ayudar al grupo étnico rohingya que sufre una masacre por el gobierno de Myanmar.

A su llegada a esta capital, tras participar en una cita en Astaná, la capital de Kazajistán, Rohani resaltó el consenso del mundo islámico para presionar y condenar el genocidio contra la minoría musulmana.

Todos los países en la reunión de Astaná coincidieron en la necesidad de ayudar a los desplazados del minoritario grupo étnico y presionar al gobierno myanmeno para que cese la matanza.

La primera cumbre de la Organización para la Cooperación islámica sobre Ciencia y Tecnología en la capital kazaja, convino en apoyar la causa de los rohingyas y envió un mensaje solidario para ese grupo.

Las autoridades myanmenas llevan a cabo una política de represión contra esa minoría étnica musulmana como resultado de la cual la ONU indicó que se registraron más de mil muertos y unas 270 mil personas abandonaron el territorio con rumbo a Bangladesh.

En su discurso en Astaná, Rohani destacó la necesidad de la solidaridad y unidad de los países islámicos para enfrentar las crisis actuales.

Entre ellas, nombró los crímenes israelíes contra los palestinos, las atrocidades de los extremistas budistas contra los musulmanes rohingyas, las catástrofes humanitarias creadas por los grupos terroristas en Siria e Irak, y la continuación de la agresión saudita a Yemen.