A pesar de la oposición regional e internacional, el Gobierno Regional del Kurdistán ha insistido en que el referéndum, que podría desembocar en la independencia de la región kurda del resto de Irak, se celebre como está previsto el 15 de septiembre de 2017. 

Los ciudadanos de la región autónoma predominantemente kurda en el norte de Irak y su Gobierno aspiran a la independencia desde hace mucho tiempo. Sin embargo, el auge de Daesh -autoproclamado Estado Islámico, proscrito en Rusia y otros países- en este país y también en su vecino, Siria, ha retrasado los planes para el plebiscito, explica el columnista de Sputnik International, Suliman Mulhem.

Poco después de que la coalición encabezada por EEUU liberara el baluarte de Daesh en Irak, la ciudad de Mosul, el presidente del Gobierno Regional del Kurdistán, Masud Barzani, anunció los planes para determinar el estatus del Kurdistán iraquí. Es decir, dar pie a la separación de Irak y a la formación de su propio Estado soberano.

Tanto la diáspora kurda en el extranjero, como los mismos kurdos que viven en la región autónoma han expresado su apoyo al referéndum, mientras que Irak y otros países, como por ejemplo EEUU, han buscado pretextos para impedir su organización, prosigue el columnista.

El Gobierno federal iraquí ya ha expresado su descontento, en especial debido a la inclusión de un territorio en disputa en el área que podría formar parte de Kurdistán. Las áreas disputadas, que fueron capturadas voluntariamente por las Fuerzas Armadas Peshmerga en 2014 durante los avances radicales de Daesh en todo el país, incluyen también la ciudad de Kirkuk, rica en petróleo.

El Gobierno iraquí sostiene que el territorio forma parte de Irak, mientras que Kurdistán afirma lo contrario. Este desacuerdo complica aún más el panorama, añade Mulhem.

Los políticos de algunas potencias regionales, especialmente de las naciones que se verían afectadas por una posible independencia kurda (Irán, Turquía y Siria, donde también se encuentra población kurda), han expresado su preocupación por el referéndum, advirtiendo que podría provocar el caos en Oriente Medio.

«Hace falta tomar acciones para acabar con las preparaciones de Barzani para el referéndum de independencia, porque también afectará las ciudades turcas. Esto es un ensayo para Kurdistán. En caso de ser necesario, Turquía debe considerar este referéndum como un motivo de guerra», señaló en agosto el líder del Partido del Movimiento Nacionalista turco (MHP), Devlet Bahceli, en una conferencia de prensa en Ankara.

El problema es que los políticos temen que el referéndum en Kurdistán pueda servir de precedente para las regiones kurdas en otros países y pueda empeorar la situación cuando Daesh y otros militantes islamistas sean expulsados de Siria, provocando un enfrentamiento entre el Ejército sirio y las fuerzas kurdas, considera el analista.

Por su parte, el canciller de Rusia, Serguéi Lavrov, explicó la posición de Moscú frente al referéndum.

«Partimos de que las legítimas aspiraciones de los kurdos, así como de todas las naciones, deben realizarse en el marco de las normas vigentes del derecho internacional. Eso también es pertinente para la decisión de organizar el referéndum, que, como lo entendemos fue tomada en Erbil [la capital de la región autónoma del Kurdistán iraquí]», sostuvo Lavrov en una entrevista para la cadena kurda Rudaw.

Asimismo, el Canciller agregó que los rusos siempre «han abogado por que Bagdad y Erbil decidan estas y las demás cuestiones sobre la base del compromiso y los acuerdos mutuamente aceptados por vía de un diálogo político».

El Kurdistán iraquí, ubicado en el norte del país y con una población estimada de cinco millones de habitantes, es la única región autónoma de Irak.

Su estatus está consagrado en la Constitución que fue aprobada en 2005, dos años después del derrocamiento del régimen de Sadam Husein.

La región autónoma tiene presidente, Gobierno, Parlamento y fuerzas de defensa propias: los peshmerga.

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