La región autónoma del Kurdistán iraquí mostraba hoy su disgusto, luego que el parlamento rechazó la víspera la celebración de un referendo por la independencia de ese territorio, el venidero 25 de septiembre.

Durante la votación, los representantes de esa zona abandonaron sus puestos en el Legislativo para de inmediato viajar a Erbil, la capital kurda, y expresar su descontento.

El presidente del parlamento iraquí, Salim al-Jaburi, explicó en esta capital que la negativa a la consulta ayuda a mantener la unidad del territorio y del pueblo iraquí.

Los legisladores kurdos rehusaron la medida y afirmaron que seguirán con sus planes para celebrar el ejercicio comicial.

El parlamentario kurdo, Sirwan Sereni, aseguró que la medida aprobada contiene medidas militares destinadas a impedir la celebración del referendo.

Irán, Turquía y la Liga Árabe rechazan la convocatoria a esa consulta para la independencia del Kurdistán iraquí, pues la consideran un error que sólo favorecerá ‎a quienes buscan sembrar inestabilidad en el suelo iraquí y en esta zona.‎

El primer ministro iraquí, Haidar al-Abadi, calificó de inconstitucional y unilateral el referendo, en tanto que no cuenta con el aval del Gobierno central y por lo tanto carece de validez.

También condenó la venta ilegal de petróleo iraquí extraído en la provincia de Kirkuk, que ahora está bajo control kurdo.

‘Convoco al liderazgo kurdo a venir a Bagdad y dialogar’, indicó Al-Abadi.

Los kurdos son unos 20 millones residentes en Iraq, Turquía, Irán y Siria y solo en territorio iraquí consiguieron establecer una república autónoma con capital en Erbil.

De acuerdo con los contrarios al referendo, una nación soberana del Kurdistán impulsará a los kurdos residentes en otros Estados a obtener iguales derechos y tal vez hasta tomen las armas con ese objetivo.