Jóvenes iraquíes kurdos llevan la bandera del Gobierno Regional del Kurdistán en Irak.

Primeramente, hay que reconocer que la ‘corporatocracia’ planifica el presente y futuro del mundo a través de un cuerpo de especialistas que se fundamentan en los principios dados por esta organización transnacional reservada.

Así, dicho proyecto está centrado en los continentes, donde establecen sus prioridades y estrategias de éxito con el fin de sostener el poder actual y en perspectiva. Incluso, y muy importante, es la Antártida, por ejemplo, como centro de reservas naturales, agua, minerales y geopolítica.

Por tanto, el Medio Oriente está concebido dentro de un plan que contempla varios frentes: cooptar gobiernos -manteniéndolos en el poder por votación o fuerza- y comprar territorios; cuando no se logra, es preciso crear fracturas internas con el objeto de destruir dichos gobiernos y reemplazarlos o fracturar la nación; en el caso que sean liderazgos soberanos, es fundamental sancionarlos, castigarlos, ahogarlos, para que entiendan quien es el patrón verdadero.

De allí que, de manera ilegal y violando todas las reglas mínimas de respeto a las naciones, el régimen estadounidense ocupó una zona de Siria y otra de Irak donde residen los kurdos, ciudadanos con tendencias independentistas en un vasto sector, para vincularlos en este proceso y desmembrar el país.

Su apoyo financiero, armado y logístico, la creación de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), va dirigido a estimular su fuerza militar, ideológica y un referéndum independentista, lo que lograría poner en batalla real al Ejército Arabe Sirio (EAS) y parte del pueblo kurdo muy rápidamente. En Irak ya se está dando este proyecto maquiavélico.

Lo cierto es que la arquitectura terrorista creada por el Pentágono se va desmoronando al ser destruidas sus herramientas —Estado Islámico-Daesh y Al Qaeda, necesitando otros mercenarios para que hagan su papel destructor sin sangre directa en sus manos.

Para atizar dicha confrontación, las fuerzas apoyadas por EE.UU. lanzan una ofensiva contra Daesh en la provincia de Deir ez Zor -controlada en una vasta extensión por el Ejército sirio-, aunque creando condiciones para un enfrentamiento. Se ratifica puesto que las FDS informan que no coordinan sus operaciones con el Gobierno sirio y ya están formando un consejo civil local para administrar el área después de las operaciones militares pendientes. Por dicha razón, el Gobierno de Bashar al Assad ha manifestado que exterminará el terrorismo takfirí de cada centímetro de su territorio y que nadie ocupará ilegalmente el suelo patrio.

Sin embargo, las piezas se siguen manejando, ya que bajo el protectorado de EE.UU. se ha conformado la unidad de ‘rebeldes moderados’ en un supuesto nuevo Estado sirio. Representantes de 43 grupos armados de la oposición, que combina terroristas, mercenarios y creyentes del Ejército Libre Sirio (ELS), han llegado a un acuerdo desarrollado desde tiempo atrás para fusionarse, crear un Ejército nacional profesional y un gobierno provisional paralelo en Siria, cuya principal tarea será luchar contra Assad, los destacamentos de autodefensas kurdas y, supuestamente, contra el EI. El papel principal en el Ejército unificado será desempeñado por Ahrar al Sham, órgano terrorista del Frente Al Nusra que ha recibido cuantiosos recursos armados y financieros de Turquía y Catar, quienes darían respaldo a la idea junto a Arabia Saudita.

En el tablero del geopoder, parece que Donald Trump ha decidido participar del juego ajedrecístico haciendo movidas temerarias que, según su lógica, provocarán un jaque mate definitivo. Ahora que el terrorismo va en declive y la coalición internacional no ofrece resultados visibles, ha decidido iniciar un contraataque con los kurdos, luego el ‘nuevo Estado sirio’ y posteriormente, si todo falla, buscar los conflictos aliándose con Turquía y otros. Involucrarse directamente está pensado si sus intereses fallan… lo que sucedería inevitablemente si los vasallos son derrotados nuevamente.

La pregunta es: ¿será que un pésimo estratega aceptará participar decididamente en un juego donde sus posibilidades de ensangrentar a su propio pueblo también son posibles? Es hora de mover las piezas con sabiduría y justeza para dar el mate antes que la interrogante sea considerada.

Comentario: Si bien es muy probable que sea cierto lo que plantea el autor del artículo acerca de la utilización de los kurdos como estrategia para desmembrar Siria (y el Medio Oriente), debemos reconocer que también es probable que Donald Trump no tenga mucho que ver con esta movida, ya que, el nuevo presidente de EEUU se ha visto en una circunstancia donde realmente tiene muy poco poder de decisión en lo que respecta a muchos aspectos de la política estadounidense y, especialmente, en lo relacionado a la política exterior; la cual ha estado siendo controlada y dirigida desde hace décadas por el establishment del complejo militar-industrial, cuyo mayor lucro es, precisamente, fomentar guerras en todo el mundo. A parte de eso, claro, está lo de hacerse con los recursos y evitar que cualquier poder emergente amenace el poderío que han logrado imponer.