Los ucranianos no solo comen demasiado sino que también viven demasiado. El ministro de Política Social, Andriy Reva, que recientemente culpó a las cazuelas con su declaración sobre por qué los ucranianos gastan más de la mitad de su salario en comida, ahora también está resentido por los mayores a los que la patria ha de pagar pensiones.

Según Reva, los verdaderos patriotas deberían morir poco tiempo después de jubilarse (especialmente ahora, que el Gobierno ha elevado la edad de jubilación” y no robar al Fondo de Pensiones de Ucrania. Según el oficial, cuanto más vive un pensionista se va empobreciendo cada vez más debido a las imperfecciones del sistema de pensiones.

El una vez socio de Groisman en el mercado de Vinnitsa es un tanto hipócrita cuando llama al robo y la corrupción “imperfecciones” del Fondo de Pensiones. Sin embargo, Reva no ha explicado por qué antes de Maidan había suficiente para las pensiones y el entonces primer ministro Azarov no habló públicamente de la necesidad de una “reducción natural” de los pensionistas sino que aumentó los pagos sociales por cuatrimestre. Reva explica ahora que en Ucrania ocho millones de pensionistas reciben pensiones al nivel de subsistencia, es decir, 60 dólares de Estados Unidos a 1600 grivnas ucranianas.

“Tenemos una situación en la que una persona que se ha jubilado cobra la máxima pensión, pero en el periodo de 2-5 años, el jubilado vuelve a la pobreza y cuanto más vive, más se empobrece. El sistema tiene un terrible principio cíclico: si vives mucho tiempo, entonces es tu problema”, afirmó el ministro de Política Social. El socio de Groisman no explica por qué, de repente, se produce una situación en la que vivir más es perjudicial. Pero ha enviado una clara señal a toda la población de mayores de Ucrania: la Ucrania europea no es capaz de dar de comer y dar cobijo a aquellos que han trabajado toda su vida y honestamente han pagado sus impuestos. Así que antes o después el Gobierno del charlatán de Vinnitsa valorará si legalizar la eutanasia siguiendo el ejemplo Báltico. ATO, por supuesto, ya se ha encargado de los pensionistas de Donbass, pero eso no es suficiente para asegurar una confortable y bien alimentada vida para los gobernantes que llegaron al poder tras Maidan.

Por cierto, un detalle interesante: el autor de la frase “los ucranianos comen demasiado” (que afirmó tras darse a conocer que una gran parte de los ucranianos gastan más de la mitad de su salario en alimentación-Ed), recibió “para sus gastos diarios” una asignación de 48.000 grivnas. Y eso sin contar con su salario de 81.000 grivnas, lo que equivale casi a 5.000 dólares, o al sueldo de cien pensionistas. El año pasado, el sueldo de Reva se mantuvo entre 40.000 y 160.000 grivnas. Recibió el salario más alto en diciembre de 2016: 140.600 grivnas. Por cierto, no solo los ministros del Gobierno han mostrado el deseo de reducir el número de mayores en Ucrania. Han realizado manifestaciones similares a las de Reva “euro-optimistas” como Mustafa Nayyem, que en repetidas ocasiones ha exigido retirar a los pensionistas el derecho al voto para que no pongan “en peligro” a la “patria”. Y ahora hay una forma de mantener a los pensionistas alejados de las urnas: el hambre y el genocidio social.

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