Tras 22 jornadas de los cuartos comicios generales en su historia independiente, Angola amaneció hoy por primera vez con sentimiento poselectoral tras cerrarse el ciclo de reclamaciones protagonizado por la oposición.

Ciertamente fueron jornadas de calma como la vivida el 23 de agosto, cuando más de siete millones de los 9,3 convocados asistieron a las urnas, en lección de civismo reconocida por los observadores internacionales y diversos gobiernos.

La realidad del triunfo contundente del gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) fue objetada por los líderes de cuatro de las cinco agrupaciones opositoras participantes en la pugna electoral.

Solo la Alianza Patriótica Nacional, en último puesto, reconoció el triunfo del MPLA y felicitó al presidente electo Joao Lourenço.

Los demás lo reclamaron todo, cantaron fraude, hablaron de urnas perdidas, de todo tipo de irregularidades, pero como en otras ocasiones olvidaron que las denuncias deben ir acompañadas de pruebas.

El ganador se llevó poco más de 4,1 millones de votos y su más cercano perseguidor sacó 1,81. De ser cierta la teoría del cambiazo debió -al menos- ser escandalosamente evidente como para escamotear par de millones de votos.

Si no lo cree intente guardar en el compartimento trasero de su automóvil dos millones de cuartillas A5, y además que nadie le vea ni le tome alguna fotografía.

Ante el Tribunal Constitucional (TC) hubo dos fuerzas que al parecer falsearon documentos probatorios: la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (Unita) y el Partido de Renovación Social (PRS).

Los otros dos: el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA) y la Convergencia Amplia de Salvación de Angola-Coalición Electoral (CASA-CE) se quedaron cortos en sus evidencias.

El representante de la Unita, José Pedro Catchiungo, no se presentó al TC para recibir el fallo del panel de jueces, que declaró su contencioso electoral improcedente. Fue el único de los cuatro en no asistir a la sede del máximo poder en la materia.

Días antes Catchiungo abrió la puerta a algunas posibles acciones de cara al desenlace de su demanda. Otras fuentes mencionan que este jueves decidirán la posición a adoptar.

Para algunos analistas lo más sensato es acabar por reconocer lo que salta a la vista: perder con dignidad y aprovechar los diputados conseguidos en representación de los que le confiaron sus votos.

En definitiva, 2,6 millones de angoleños apoyaron los programas opositores y sus promesas de cambio.

Negar la entrega de documentación falsa fue la salida del PRS a través de su propio líder Benedito Daniel, quien aspiró a la máxima magistratura y consiguió mantenerse en la Asamblea Nacional.

Además exigió al máximo tribunal que demostrara la manipulación de los elementos probatorios entregados. De todas formas el ente envió al Ministerio Público la información para los debidos efectos legales.

Lo mismo hizo (la corte) con la Unita, que encajó su cuarta derrota en el camino al palacio presidencial de Ciudad Alta, tres veces de ellas con Isaías Samakuva, quien prometió antes de la cita con las urnas retirarse de la dirección del partido.

El presidente del TC, Rui Ferreira, validó el miércoles los resultados de las elecciones generales y autorizó a la Comisión Nacional Electoral la publicación en el Diario de la República del mapa oficial con los datos.

Después del fallo del TC, los partidos ya no tienen ninguna otra posibilidad de reclamación, porque la Ley orgánica de las elecciones generales otorga al órgano la última palabra en el tema.

El MPLA se aseguró mayoría calificada en la Asamblea Nacional al llevarse 150 de los 220 puestos en disputa. La Unita tuvo 51, CASA-CE (16), PRS (2) y FNLA (1). La Alianza Patriótica Nacional no ganó ninguno.

Al final, se cierra el camino de las elecciones de 2017 y se abre el ciclo para las de 2022.