Producción Nacional Independiente en Venezuela: Primeros (e importantes) logros – Asamblea Nacional Constituyente: Oportunidad de corregir los errores, y abrir definitivamente las puertas

El maestro de la dramaturgia en televisión, José Ignacio Cabrujas, definió al productor independiente del siglo pasado: “Un productor independiente es quien entrega a un canal una cinta de video, una ‘lata’ (un ‘punto AVI’, o ‘punto MOV’ el día de hoy), para utilizar el argot televisivo, con un programa grabado. (…) Si el canal pone las cámaras, los estudios, la pre-producción, la postproducción, ¿cuál es la independencia?…”

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela dio ciudadanía a nosotros, las y los venezolanos que, por nuestras ideas, o la situación social, no podíamos desarrollar nuestro proyecto de vida, en nuestro país.

Nuestra Constitución se hizo comunicación con la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, hoy medios electrónicos. Nace la Producción Nacional Independiente, distinta al siglo veinte: Nuestras creaciones ya no son ‘la oportunidad que nos da’ un prestador de servicios audiovisuales (o como decía el hoy exministro Andrés Izarra: ‘trabajar en radio y televisión por nuestra cuenta, sin ser empleado de un patrono’). Tenemos nuevas caras, de todos los colores, nuevos formatos retan la misma programación de casi un siglo, y nuevos contenidos hablan de Venezuela en primera persona (‘nosotros’, en lugar de ‘ellos’).

Hemos logrado los primeros programas para radio y televisión de señal abierta, nacional y regional, hechos, en su mayoría, con medios de producción que no son de las estaciones que los transmiten. Algunos programas han creado nuevas fuentes de trabajo (que podrían llegar a ser fuentes de empleo, si Constituyente, Gobierno, y Poder Popular, logramos lo que aquí exponemos) otros han logrado longevidad, como ‘La alquimia del Chef’, (Premio Anibal Nazoa 2016, en la categoría ‘Producción Nacional Independiente’), y otros exportación, como ‘Caramelo e’chocolate’ o ‘Guerreras y Centauros’, hacia Cuba, Ecuador, y Europa.

Ahora, cuando el 30 de julio elegimos actualizar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, a todas y todos, venezolanos, visibles e iguales desde 1999, nos toca dar conclusión a lo iniciado en estos 18 años, incluyendo la Producción Nacional Independiente.

Asamblea Nacional Constituyente: La oportunidad de corregir los errores, y ‘destrancar’ el juego
En la radio ya se ha avanzado, y como Productores Nacionales Independientes, con programas en radio (La Descarga, en nuestro caso), podemos decir que ya tenemos un mecanismo de asignación que tiene observaciones, que debe discutirse, pero que ha logrado cierto consenso entre prestadores de servicio y nuestro sector.

Pero Hinterlaces, firma del constituyente Oscar Schemel, señala que la televisión nacional de señal abierta (la televisión que tú ves en tu casa, sin necesidad de suscribirte, solo con una antena, a nivel nacional) sigue siendo el medio preferido por los venezolanos y venezolanas, seguido por la televisión por suscripción, luego la radio, y luego internet, así que el cambio cultural de Venezuela, la innovación audiovisual, sigue estando en pantalla.

122.457 horas de televisión son la meta, número que se cuadruplicará cuando migremos definitivamente a la Televisión Digital Abierta. La televisión, y más allá, internet, requiere en concreto: Hacer inventario de nuestras fuerzas, organizarlas, establecer con ellas las líneas de acción de nuestra industria, invertir en los proyectos que presenten, y que dichos proyectos empleen a personal competente.

La Producción Nacional Independiente es la que genera el programa especializado, que solo puede hacer el productor, la productora, que no está obligado por la velocidad de los acontecimientos, de la televisión en vivo, para producir. Ese equipo de producción, que invierte su tiempo en desarrollar un solo programa, con todos los extremos de investigación, preproducción, producción, y calidad.

Los prestadores de servicio de televisión, sus dueños, sus trabajadores y trabajadoras, no deben temer a la Producción Nacional Independiente, ellos tienen la tarea de desarrollar 18 horas y media diarias de televisión en vivo, o de difusión extranjera, y por el contrario, la PNI resolvería sus problemas a la hora de adquirir programas con la calidad de ‘Obras que revolucionan tu vida’, ‘Cuatro ruedas y un morral’, o ‘Pueblos y su gente’, contenidos nuevos que no usan refritos de los canales, con glosas presentadas por panas que ni habían nacido cuando ‘El chavo’ salió en pantalla.

Pero lo más importante, los dueños de esos canales deben saber que adquirir una Producción Nacional Independiente es adquirir una producción especializada, cuya calidad surge de no trabajar con la velocidad de la televisión en vivo, y adaptada a la legislación venezolana, lo que les ahorraría divisas en series que, en horario todo usuario, toca ‘tapar’ para evitar escenas de violencia, o ‘silenciar’ las maldiciones y expresiones de odio que siguen vivas en la vieja televisión colombiana o mexicana, porque a sus medios les conviene la desigualdad.

En Venezuela decidimos (y lo volvimos a hacer el pasado 30 de julio) por la igualdad, no por la separación infinita de clases, que le enseñe a los más pobres a “conformarse con su destino”, mientras se encomiendan a la virgencita de Guadalupe.

Queremos dar las gracias a los Comités de Usuarios y Usuarias, por habernos inspirado a dar nuestro aporte en este momento constituyente. Les manifestamos nuestro apoyo en su lucha por una mejor televisión, con la que también estamos comprometidos, una mejor televisión que no cabe en la lógica perversa de ‘criticar al otro, para tapar las propias fallas’. Mal puede el colega Vladimir Villegas hablar de ‘equilibrio informativo’ sabiendo la conjura mediática mundial contra Venezuela, y cuando delante de este servidor, estando en su oficina cuando fue presidente de Venezolana de Televisión, nos mostró la primera emisión en vivo de un programa aprobado en su gestión, que innovó en la televisión por su periodismo militante y alternativo. Ese programa sigue en el aire, y el único de queda de aquellos 3 conductores que salieron al aire en esa tarde de 2004, fue electo Constituyente. Tú conoces ese programa, se llama La hojilla.

Ha llegado el momento de la Producción Nacional Independiente en Venezuela, lo cual haremos posible con la ‘Constituyente de la Producción Nacional Independiente’, a realizarse próximamente, bajo la metodología de la ‘Constituyente del Metal Venezolano’, cuyo documento entregaremos a la Comisión de Identidad Cultural de la Asamblea Nacional Constituyente, con copia a todas las comisiones a las que involucra nuestro proyecto, en los próximos días.

Ennio Di Marcantonio, especial para News Front.

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