Cada vez con más frecuencia, y en mayor número, cuerpos sin vida son rescatados los por pescadores del río Naf, que ocupa gran parte de los 270 kilómetros de la frontera entre Birmania y Bangladesh, estos cuerpos son la demostración de la limpieza étnica, que como política de estado birmano viene llevando desde hace décadas contra la minoría musulmanas Rohingya y que se ha profundizado en este último año.

A pesar de que formalmente los militares han entregaron el poder en marzo de 2016, a un gobierno democrático, encabezado de hecho por la Nobel de la paz 1991 y actual Consejera de Estado y ministra de varias carteras Aung San Suu- Kyi, debe gobernar junto al Tatmadaw (Ejército birmano) y está obligada a encubrir el genocidio que están llevando a cabo abalado por Estados Unidos y Europa, más allá de las declaraciones de rigor.

Los militares que han gobernado el país durante los últimos cincuenta años y a todas luces lo siguen haciendo ya que el general Min Aung Hlaing, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, es el verdadero hombre fuerte del país. El Ejército controla el 25% del Parlamento y para cualquier cambio se necesitaría modificar la constitución con un obligatorio 75% de los votos. Además las autoridades militares cuentan con derecho a veto a cualquier decisión del ejecutivo.

La nueva operación de exterminio contra el pueblo la minoría musulmana ya ha producido en estas últimas tres semanas que 400 mil rohingyas, tuvieran que huir a Bangladesh, a pesar de los intentos de impedirlo por parte de las autoridades de Dhaka, donde ya había instalados otros 400 mil en campos como los Teknaf, Kutupalong, Balihkali, y el de isla de Thengar Kutupalong quizás para cuando termine esta crisis Bangladesh, uno de los países más pobres del mundo, se deberá hacer cargo de un millón de refugiados. Si se piensa en la crisis generada por los últimos cien mil refugiados llegados a Europa, se podrá mensurar lo que significa para el país asiático hacerse cargo de semejante cifra.

Se desconoce la verdadera cifra de muertos que ha dejado entre los rohingyas esta nueva ola represiva, algunas fuentes hablan de 400, aunque en realidad la cifra será un arcano, ya que el ejército impide el acceso de periodistas a los lugares de represión y se sabe que es de práctica por parte del Tatmadaw que los cuerpos son incinerados.

Se han conocido denuncia de los médicos del hospital en el Bazar de Cox, en territorio bangladesí a unos 60 kilómetros de la frontera, que el Tatmadaw, ha sembrado minas antipersonal en los sectores próximos a la frontera, ya que son muchos los heridos y mutilados por efecto de esos explosivos que están arribando desde la frontera.

El descargo de las acusaciones contra su gobierno Suu- Kyi ha responsabilizado al Ejército de Solidaridad Arakan Rohingya (ARSA) de haber atacado, el 25 de agosto último nueve puesto militares, desatando la ola de violencia que ahora se ha instalado en el estado de Rakhine. Por otra parte el portavoz del Ejército, el general Aung Ye Win el martes12, en Naypyidaw, declaró que los rohingya intentan establecer un estado musulmán en Rakhine, donde históricamente se han asentado las minorías musulmanas, estableciendo “plazas fuertes, para establecer en la región una zona liberada”. El general Ye Win, precisó que los musulmanes han reunido en sus filas el 50% de los bengalíes de los municipios de Buthidaung y Maungdaw, consiguiendo que cada familia envíe a uno de sus miembros para integrase a las organizaciones armadas, para expulsar a los birmanos originarios de Rakhine, (arakaneses), sin presentar una sola prueba de dicha acusación.

Se cree que el Tatmadaw, no solo ha tolerado las acciones de ARSA, sino que las ha incentivado para poder lanzar la oleada represiva, ya que esta organización presumiblemente formada por rohingyas, carece de armamento adecuado y entrenamiento para poder ejecutar una acción múltiple, como las que se los responsabiliza contra las fuerzas de seguridad.

Estos nuevos progroms del gobierno, ya han conseguido vaciar que 176 aldeas de las 471 rohingyas hayan sido totalmente abandonadas.

La actual situación ha obligado al secretario de estado norteamericano Rex Tillerson, a condenar la persecución de los musulmanes en Birmania y exigir que se detenga la violencia contra ellos.

Al tiempo que Aung San Suu Kyi, se vio obligada a cancelar su asistencia a la Asamblea General de la ONU el próximo 19 de septiembre para evitar dar explicaciones de los hechos que se la responsabilizan.

Los Primos Cercanos.

El miércoles 13 se ha conocido un comunicado de al-Qaeda global donde crítica la hipocresía de occidente por encubrir la matanza de inocentes y en el que llama a los musulmanes de Arakhan (Rakhine) a la sharía (guerra santa).

Pide a los musulmanes, debido a la inferioridad numérica y material de los Rohingyas, de la India, Pakistán, Bangladesh y Filipinas que se pongan en marcha para ayudar a sus hermanos de Birmania y se preparen para luchar contra la opresión de los rohingyas. Además de exigir castigo para Birmania, lo que se puede interpretar como una invitación para acciones violentas no solo dentro del país, son en delegaciones oficiales birmanas en el extranjero templos budistas como ha sucedido en países del sudeste asiático.

Son muchos los grupos vinculados al integrismo en Malasia, Indonesia y Filipinas (Ver: Los Primos Lejanos de la Yihad, Los Primos Lejanos Atacan de Nuevo, Estado Islámico en el reino de los monzones) que han desarrollado y desarrollan acciones de gran violencia como está sucediendo desde hace tres meses en la ciudad filipina de Marawi, (Ver: Sin Piedad para Marawi) donde un grupo vinculado al Daesh, todavía resiste en el corazón de la ciudad, a pesar de las operaciones militares que ya han arrasado prácticamente el 70% de la ciudad.

Daesh, prácticamente derrotado en Siria e Irak, ha mostrado muchísimo interés por asentarse en el sudeste asiático, como ha quedado claro en su acción sobre Marawi, donde han mostrado no solo el alto nivel de combate sino también su preparación estratégica y capacidad logística, por lo que intentar establecer una cabecera de playa en Rakhine, donde un poco más de un millón de musulmanes no tiene otra opción que luchar por su sobrevivencia sería un lugar perfecto, con el valor agregado de contra a sus espaldas con Bangladesh, una nación musulmana con 160 millones de habitantes donde podría encontrar muchos simpatizantes y cuenta con su filial Jamaat-ul-Mujahideen Bangladesh (JMB), que protagonizó en 2016 el ataque al Holey Artisan Bakery, en el centro de Dhaka, que dejó 20 civiles muertos.

Finalmente hay que señalar que para el Pentágono, dado que Birmania es un fantástico balcón sobre China de 2200 kilómetros, es un aliando fundamental y mucho más si la escalada de violencia con Corea del Norte, sigue en aumento. Por lo que finalmente la cuestión rohingya se convierte en insignificante una vez más.

Guadi Calvo

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