En agosto de 2014, durante el rápido avance del Emirato Islámico (Daesh) en Irak, los yihadistas toman numerosas aldeas yazidíes donde matan a los hombres y hacen prisioneros a mujeres y niños. Las mujeres serán utilizadas como esclavas sexuales y los adolescentes son enrolados a la fuerza en las filas de Daesh. Los yazidíes que logran escapar se refugian en las montañas de la región de Sinyar.

El yazidismo es una religión surgida del mitraísmo iraní (culto al dios Mitra) que incorporó elementos del islam. Daesh considera a los yazidíes como infieles. Casi todos los yazidíes son kurdos.

En el momento de la invasión de Daesh, la región de Sinyar se hallaba bajo la protección del gobierno regional del Kurdistán iraquí. Pero los pershmergas, brazo armado del Kurdistán iraquí, simplemente se retiraron de la región dejándola en manos de Daesh, en aplicación del acuerdo previamente concluido entre Daesh y el gobierno regional kurdo [1].

Ante la conmoción internacional sobre las atrocidades cometidas contra los yazidíes, Estados Unidos, que, conforme a lo previsto durante una reunión previa en Amman, supervisaba la invasión de Daesh en Irak, acabó por lanzar en paracaidistas cargamentos de víveres para los yazidíes que habían logrado refugiarse en las montañas de Sinyar.

Finalmente, el PKK (organización armada de los kurdos de Turquía) vino en ayuda de los yazidíes y los acompañó ilegalmente en su fuga hacia Turquía.

A raíz de esos hechos, el PKK resaltó el coraje de sus combatientes y trató de que Washington lo sacara de su lista de «organizaciones terroristas», pero fue inútil. Sin embargo, la CIA –que apoyaba a Daesh– comenzó a trabajar con el partido turco HDP (favorable al PKK) y con las YPG (rama siria del PKK).

Ahora, con vista al referéndum sobre la independencia del “Kurdistán”, el gobierno regional del Kurdistán iraquí trata de reescribir la historia haciendo recaer sobre el gobierno central de Bagdad la responsabilidad de la masacre perpetrada contra los yazidíes. Según el gobierno regional kurdo, los peshmergas tuvieron que replegarse porque Bagdad no les había dado los medios necesarios para defender la región de Sinyar, lo cual implicaría que los kurdos de Irak no pueden confiar en el gobierno de Bagdad y que el norte de Irak debe exigir su independencia.

En el cartel que ilustra esta información pueden verse el retrato de Masud Barzani, presidente del gobierno regional kurdo de Irak; el templo de Charfeddin y escenas representativas del genocidio perpetrado contra los yazidíes. El texto del cartel afirma: «Por la conmemoración del genocidio contra los yazidíes. A través de su tragedia, Sinyar mostró la solidaridad humana y forjó la idiosincrasia de los kurdos.»