Desde hace más de tres años hay una guerra en Donbass. Muchos de los residentes de la capital de la República Popular de Donetsk han abandonado las afueras de la ciudad, escena de gran parte de las más fuertes batallas, pero aún existen personas que, a pesar del peligro, continúan viviendo allí, sujetas a ataques sistemáticos. Este artículo está dedicado a una heroica mujer, madre de cuatro niños, que ha recibido un devastador diagnóstico de cáncer.

Olga Denisenko y sus cuatro hijos residen en las afueras del distrito Petrovsky de Donetsk. La mujer explica que antes de la guerra tenía un trabajo y no les faltaba de nada. Hoy, su único propósito es sacar adelante a sus hijos. “Todo cambió de forma dramática con el inicio de la guerra. El año pasado, en algún momento en agosto, ocho proyectiles explotaron en la casa de al lado en el pueblo, pero ninguno de nosotros estaba en la calle. Hice que todos se escondieran debajo de la mesa. Recé lo mejor que pude. Ahora las cosas están algo mejor. Eso o es que ya nos hemos acostumbrado a los ataques diarios”, explica Olga al corresponsal de la Agencia Federal de Noticias (FAN).

Hay que precisar que la línea del frente se encuentra a apenas unas paradas de autobús de la casa de la familia. Según los residentes locales, los bombardeos se escuchan prácticamente cada noche. Los periodos de calma son escasos. A menudo se producen también bombardeos a pleno sol. La mujer explica que su hija pequeña, Karina, nació durante los bombardeos. Ahora tiene dos años y medio. Sus hijos son lo más preciado que tiene en el mundo. Olga cuenta que solían pasar mucho miedo durante los bombardeos, pero ya no tienen nada que temer. Su hija ni siquiera reacciona durante los ataques. Sin embargo, su madre hace que los niños se escondan bajo la mesa cuando comienzan los bombardeos, ya que el sótano de su casa no está preparado. Olga reza constantemente.

Es imposible dejar de mencionar cómo afecta la guerra a los niños. Dmitry, de 14 años, habla de la guerra como un adulto. Por supuesto, como cualquier niño, tenía miedo cuando comenzó la batalla. Ahora ya no tiene siquiera a alguien con quien hablar de esos miedos: muchos de los niños se han marchado de esa peligrosa zona. “En nuestro colegio hay 100 personas, tenemos una clase allí. Intentamos olvidarnos de todo y hacer como si no hubiera una guerra. En mi opinión, la guerra empezó por el poder, el dinero y porque las personas han dejado de ser humanas. Se hicieron inhumanas”, explica el chico. Dmitry está convencido de que las personas deben recordar su historia y no repetir los errores del pasado y para parar el derramamiento de sangre sin sentido, las personas deben volver a recordar que son seres humanos. “Como se puede ver, los acuerdos de paz no significan nada. Pero se puede recordar a la gente que todos somos el mismo pueblo y que no tenemos por qué luchar. Para aquellos a los que les quede un mínimo de sentimientos, puede ser útil pensar en ello. Los que tengan el corazón podrido no lo entenderán”, explica.

Además de la desgracia de vivir en la línea del frente, Olga ha sido recientemente diagnosticada de endometriosis. La enfermedad ha causado complicaciones y tumores. El tratamiento para la enfermedad no es barato, incluso aunque ni se plantee la opción de la cirugía. “Iba a los hospitales, hay una opción. Operar o esperar, puede que el tumor se reduzca por sí mismo gracias a las medicinas. Todo eso es muy caro. Pedí ayuda al Ministerio de Sanidad y desde allí me enviaron a oncología, pero no puedo permitirme ese tratamiento”, afirma la mujer. Pero, pese a todas las dificultades y las circunstancias, Olga no pierde la esperanza y continúa luchando por sus hijos. Ni los bombardeos ni una terrible enfermedad harán que esta madre se rinda.