Maduro en la gira de la amistad por Rusia y Bielorrusia

Aunque las visitas del presidente venezolano, Nicolás Maduro, a Rusia y Belarús carecieron de firmas de acuerdos, sirvieron para reafirmar la amistad y relación de socio estratégico con esas naciones.

Maduro en la gira de la amistad por Rusia y Bielorrusia

Maduro tuvo una importante participación en Moscú en la Semana Energética de Rusia o Foro Internacional de Energía, el primero realizado aquí y que el presidente Vladimir Putin propuso convertir en un foro permanente de consultas de ese sector en el orbe.

Decenas de las más grandes compañías del mundo se dieron cita en Moscú, junto a ministros del ramo y una representación de alcaldes de países petroleros que en el marco de ese evento abogaron por buscar mayor eficiencia energética.

El mandatario venezolano era de los invitados que no podía faltar en ese evento, quizás resultado de los esfuerzos de Caracas por buscar un consenso entre productores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y los estados fuera de ese bloque como Rusia.

La vuelta a la regularidad del mercado de los hidrocarburos, después de los saltos de precios de 2014 y 2015, pareció mostrar un consenso más allá del acuerdo para producir volúmenes determinados, para dar paso a una coordinación de programas de colaboración.

Uno de los escenarios para verter las ideas en ese sentido pareció ser el foro moscovita, donde Maduro ratificó su deseo de mantener el consenso para regular el mercado y denunció la agresión económica y financiera a que es sometido su país por Estados Unidos.

Washington, afirmó al reunirse en el Kremlin con Putin, busca apoderarse de nuestras riquezas con los planes para desestabilizar a Venezuela desde adentro y desde fuera, con sanciones y amenazas de invasión.

Durante las conversaciones en el Kremlin, el mandatario ruso reconoció que la situación de inestabilidad en el mercado petrolero afectó de forma susceptible el intercambio comercial bilateral que abarca decenas de esferas.

Tras un pico de dos mil 450 millones de dólares con que cerró el intercambio comercial bilateral en 2013, tres años después se redujo a 338 millones y para el primer semestre de este año quedó en poco más de 160 millones, señala un boletín emitido por el Kremlin.

Pero Putin aseguró en las pláticas que existieron causas objetivas y subjetivas para ese declive, pero seguimos con nuestro trabajo, apuntó.

En la reunión a nivel de delegaciones en el Kremlin, estuvo presente el viceprimer ministro Dmitri Rogozin y otros funcionarios del gobierno ruso, así como el director general de la compañía petrolera estatal Rosneft, Igor Sechin.

Rosneft trabaja intensamente con la compañía estatal petrolera venezolana Pdvsa en la explotación conjunta de yacimientos en la cuenca del Orinoco, considerada entre las de mayores reservas de crudo del orbe. El jefe de Estado ruso coincidió con Maduro en mantener los rangos de la cooperación técnico-militar, después que en su momento el país suramericano adquirió armamentos para sus Fuerzas Armadas en Rusia.

La estancia de Maduro en Moscú constituyó un rencuentro con un socio estratégico y compañero de armas en los esfuerzos por construir un mundo multipolar.

El periplo de Maduro continuó en Belarús, donde en una jornada de visita oficial arribó bajo una pertinaz lluvia que para nada impidió el cálido recibimiento que le ofrecieron en el aeropuerto funcionarios belarrusos, diplomáticos latinoamericanos y cadetes venezolanos.

Al dirigirse a ellos en una alocución improvisada, los instó a prepararse para cumplir el compromiso con la Patria de garantizar su defensa, para luego ir de inmediato a reunirse con su amigo, como él mismo lo llamó, el presidente belarruso, Alexander Lukashenko.

Cuando estamos aquí, sentimos que conversamos con verdaderos amigos, declaró el jefe de Estado sureamericano al reunirse con Lukashenko en el Palacio Presidencial, una de las construcciones más recientes de la ciudad héroe belorrusa. Maduro aprovechó para desarrollar su visión de la nueva etapa política y económica que inicia Venezuela, a lo cual se refirió en Moscú. Vivimos ahora un nuevo periodo de nuestra economía, un periodo pos-petrolero, cuando buscamos diversificarla, afirmó.

Para ello debemos reducir la gran dependencia del país de los ingresos de la venta de crudo, comentó Maduro, quien reiteró las denuncias de las dificultades creadas por el cerco económico que le pretende imponer Estados Unidos.

Belarús parece ser el socio ideal para esos propósitos, pues su economía para nada depende del petróleo, pues con excepción de sus refinerías, que necesitan esa materia prima, su mayor volumen de producción está en la industria automotor, agrícola o láctea.

La diversidad de la economía belarrusa, con una producción considerable de mercancías con valor agregado, brinda las mejores condiciones para una cooperación económica en varias esferas entre Belarús y Venezuela y tiene un vasto futuro.

Al referirse a la recuperación de la colaboración económica sobre la base bilateral creada en una década, Lukashenko indicó que uno de los primeros pasos concretos será la celebración en noviembre próximo de una sesión de la comisión intergubernamental, donde se puedan ver nuevas vías de cooperación o el refuerzo de las existentes.

La energética, la ganadería, el transporte, la industria, la petroquímica, el turismo, la medicina y otras esferas figuran entre las líneas perspectivas de la colaboración.

El presidente belaruso prometió tomar bajo su control personal el desarrollo de los preparativos de la comisión intergubernamental y del cumplimiento de sus decisiones.

Al respecto, Lukashenko recordó que en tiempos difíciles para Belarús, Venezuela acudió en ayuda de esa república exsoviética y, al mismo tiempo, llamó a un mayor optimismo en lo que concierne a la recuperación económica venezolana. Cinco años bastarán, opinó.

La jornada en Minsk también incluyó una ceremonia para colocar una ofrenda floral en la llama eterna a la tumba al soldado desconocido y la develación del busto del Libertador Simón Bolívar, en el parque del mismo nombre, situado en una zona céntrica de esa capital.

Belarús confirmó con ese gesto que Venezuela se mantiene como un amigo con el que se debe contar y cooperar. El futuro lo demostrará.

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