La líder de facto de Myanmar, Aung San Suu Kyi, podría ser acusada de causar la muerte y expulsión de los musulmanes rohingyas en el estado de Rakhine. Sputnik le preguntó al Dr. Nehginpao Kipgen su punto de vista sobre la crisis Rohingya.

Aung San Suu Kyi, consejera estatal de Myanmar y líder de facto del estado podría enfrentar la responsabilidad de una de las crisis humanitarias más grandes de los últimos tiempos. Esto es lo que le dijo a la BBC el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad al-Hussein.

Según el Alto Comisionado, Aung San Suu Kyi no actuó en respuesta a la crisis que provocó la muerte y la expulsión de los musulmanes rohingyas en el estado de Rakhine.

También dijo que la represión contra los rohingyas podría calificar como genocidio en el futuro.

Según el Dr. Kipgen, la comunidad internacional no ha comprendido que la verdadera estructura política en Myanmar en este momento es una dictadura militar, y los líderes militares no rinden cuentas al gobierno civil dirigido por Aung San Suu Kyi.

«Debe haber un alto el fuego, el gobierno debe restablecer el orden, debe haber una solución mutuamente aceptable», dijo, señalando que no tiene la intención de defender ni al gobierno de Myanmar ni a los militares.

«Primero hay que hacer cosas sobre el terreno. Si el informe de la Comisión Kofi Annan se implementa completamente, el problema finalmente se resolverá», argumentó, refiriéndose a la Comisión Asesora del Estado de Rakhine, dirigida por el ex secretario general de la ONU Kofi Annan.

El Dr. Kipgen cree que las órdenes que condujeron a lo que ahora se conoce como «purga» de los Rohingyas vinieron de la cúpula militar. Explicó que el problema en realidad tiene sus raíces en la independencia del país, obtenida en 1948. Después de la declaración de independencia, ya había algunos insurgentes musulmanes que lucharon por los territorios de mayoría Rohingya para separarse y ser anexados por Pakistán Oriental, que ahora es conocido como Bangladesh.

El movimiento insurgente perdió impulso durante la segunda mitad del siglo XX, con el último estallido de violencia que data del 2001, pero luego volvió en el 2016, cuando un nuevo grupo insurgente, Harakah al-Yaqin provocó tensiones que condujeron a una violenta represión de los Rohingyas.

Hablando de Aung San Suu Kyi, el Dr. Kipgen señaló que se ha pronunciado sobre el tema, pero el problema es que «no dijo lo que la comunidad internacional quiere que diga». Aung San Suu Kyi inicialmente afirmó que le gustaría mantener la neutralidad entre las facciones en guerra. Si ella hablara en contra de la violencia, ella podría perder las elecciones o enfrentar un golpe militar que la llevaría a estar bajo arresto domiciliario.

Y ella es muy consciente de esas posibilidades, señala el Dr. Kipgen.

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