Rusia está renovando sus lazos comerciales, militares y políticos con Cuba, mientras EE.UU. corta relaciones con la isla, distanciándose cada vez más.

Varias firmas rusas, entre ellas, Avtovaz, el mayor fabricante de autos de Rusia, la petrolera estatal rusa Rosneft y el monopolio estatal Ferrocarriles Rusos (RZD, por sus siglas en inglés) han estado impulsando la inversión en Cuba cuyo valor se espera que llegue a 400 millones de dólares para el fin de 2017, según informa la televisión local (RT).

Gracias al financiamiento del banco de desarrollo estatal ruso VEB, el país euroasiático está ampliando sus exportaciones a Cuba, las cuales han crecido un 81 por ciento, es decir unos 225 millones de dólares entre enero y septiembre del año en curso.

Rusia, en este mismo contexto, está impulsando el comercio de petróleo en la isla. En mayo hizo la primera gran entrega de crudo ruso a la isla en el siglo XXI, reanudando los envíos de combustible a Cuba.

Ante el bloqueo impuesto por EE.UU. contra Cuba, Rusia siempre ha respaldado a la isla, alertando de que Washington busca “volver a la confrontación y el aumento de las tensiones propios de la época de la Guerra Fría”.

De acuerdo con las estimaciones de varios analistas y observadores, Moscú ha aprovechado la restricción del comercio estadounidense con la isla —bajo la Administración del presidente Donald Trump— como un medio para contrarrestar la influencia de Estados Unidos.

“Cuanto más aumente la presencia rusa en Cuba más se reforzarán las actitudes antiestadounidenses y eventualmente evitará que las empresas de Estados Unidos hagan más negocios con Cuba”, ha opinado Jason Marczak, director de Adrienne Arsht Latin America Center.

Estos intentos de Moscú para contrarrestar la influencia de Washington en el mundo, bien se nota en la preocupación expresada por Trump en su ‘Nueva Estrategia de la Seguridad Nacional’, en la que el mandatario advierte del creciente poder de Rusia y China en el mundo.

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