La oposición de Perú acusa al presidente Pedro Pablo Kuczynski de favorecer a Odebrecht por contratos de construcción en un extenso escándalo de corrupción que ha envuelto a numerosos funcionarios latinoamericanos.

El Congreso de Perú votará el jueves si el presidente Pedro Pablo Kuczynski será acusado por incapacidad moral en relación con el escándalo de Odebrecht.

El ex fiscal y abogado anticorrupción Julio Arbizu señala que el asediado jefe de Estado es acusado de ocultar los sobornos que recibió del gigante de la construcción brasileño, Odebrecht. Si es declarado culpable, será el funcionario público de más alto rango derribado por el escándalo hasta el momento.

Arbizu explicó que las acusaciones de corrupción formuladas contra Kuczynski no se derivan de la investigación preliminar regular realizada por el Ministerio Público, «sino información entregada directamente al Parlamento por un tema relacionado con una declaración pública de los representantes del comité investigador en el Parlamento». »

El abogado continuó señalando que «las acusaciones contra PPK (Pedro Pablo Kuczynski) con respecto a la corrupción de Odebrecht son bastante fuertes y él no ha podido responder a ellas». Arbizu destacó que a pesar de las reiteradas negativas, las afirmaciones de inocencia del presidente tienen poco peso debido a la falta de confianza, según La Radio del Sur.

La oposición de Perú, que acusó al presidente de favorecer a Odebrecht por contratos de construcción, también ha pedido al vicepresidente Martín Vizcarra que gobierne el país si finalmente se retira a su jefe de la oficina.

Kuczynski, un ex banquero de Wall Street de 79 años, fue parte de un giro hacia la derecha en la política de América del Sur cuando fue elegido el año pasado. Su lucha por la supervivencia pone de relieve los riesgos que enfrentan los líderes políticos ricos con turbios lazos comerciales e intereses comerciales extensos a medida que los escándalos de corrupción afectan a la región.

Kuczynski, por su parte, describió el proceso de juicio político como una exageración de la oposición, un intento de luchar contra el «control del estado sin haber ganado las elecciones presidenciales». Dicha maniobra dará lugar a consecuencias «terribles» para «Perú y para la economía de todos los peruanos», dijo.

Sin embargo, en la actualidad, más de 100.000 peruanos están desempleados, una consecuencia directa de los proyectos de construcción con paredes de piedra encabezadas por Odebrecht. Ese número se duplicará, según el Sindicato de Trabajadores Civiles del Perú, si las empresas constructoras nacionales, también acusadas de corrupción, son detenidas.

«No importa si los empresarios roban si están en la cárcel, siempre tendrán dinero», dijo Alberto Hidalgo, uno de los trabajadores desempleados. «Mientras tanto, nosotros, la gente, debemos vivir de sus salarios y no tenemos un trabajo estable. ¿Cómo vamos a vivir? Tendremos que sobrevivir vendiendo caramelos o cualquier cosa que podamos».

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