Mientras las naciones de la ONU rechazaron la decisión de EEUU de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel por abrumadora mayoría, América Latina se mostró, quizá, como la región más polarizada.

De los 193 Estados miembros, 128 votaron por la moción de rechazo hacia la iniciativa estadounidense, y las 35 abstenciones y nueve votos en contra quedaron en minoría. Latinoamérica, no obstante, mostró una dinámica mucho más encontrada: 10 países a favor, ocho abstenciones y dos en contra.

Antes de la propia votación, la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, prometió «apuntar los nombres» de aquellos países que se opusiesen a la iniciativa de su país. Poco antes, el propio presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con cortar la ayuda financiera a los países que voten por un rechazo a su decisión sobre Jerusalén.

«Todas esas naciones que toman nuestro dinero, luego votan contra nosotros en el Consejo de Seguridad y vuelven a votar potencialmente contra nosotros en la Asamblea [General]. Toman cientos de millones de dólares e incluso miles de millones de dólares para luego votar contra de nosotros», dijo Trump ante la prensa.

Los países que respaldaron la resolución contra EEUU fueron: Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Perú, Uruguay y Venezuela.

Las naciones que se abstuvieron en la votación fueron: Argentina, Colombia, El Salvador, Haití, México, Panamá, Paraguay y República Dominicana.

En contra de la moción se mostraron Guatemala y Honduras.

Visiones opuestas
Tras la votación en la sede de Naciones Unidas, el presidente boliviano, Evo Morales, celebró la aprobación de la resolución.

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