En su discurso ante la 43ª reunión del Consejo de Jefes de Seguridad y Agencias de Inteligencia de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) el 19 de diciembre, el presidente ruso, Vladimir Putin, pidió mejorar la interacción para contrarrestar la creciente amenaza del terrorismo. El presidente dijo que se necesitaba una cooperación más estrecha para evitar que los militantes que salen de Siria causen estragos en Asia Central cuando vuelven a casa. Alexander Bortnikov, director del Servicio Federal de Seguridad de Rusia, dijo que los números de combatientes del Estado Islámico en Afganistán podrían crecer después de la derrota del grupo en Siria e Irak.

Rusia no abandona a sus amigos en problemas. A mediados de diciembre, se inspeccionó la 201ª Base Militar en Tayikistán para evaluar su preparación para el combate. El teniente general Alexander Lapin, el comandante del distrito militar central designado a fines de noviembre, supervisó la transferencia gratuita de armas y equipos al ejército tayiko. Dijo que era el momento de que Rusia y Tayikistán unieran sus fuerzas contra la amenaza existente.

El ejército tayiko recibió tres tanques T-72B1, nueve vehículos blindados (BTR-80, BTR-70 y BMP-2), tres obuses D-30, tres cañones antiaéreos 23М1, varios helicópteros Mi-24 y Mi-8, grandes cantidades de armas pequeñas y equipo auxiliar. En 2017, Moscú proporcionó a Dushanbe un paquete de ayuda militar gratuita valorado en más de $ 122 millones, una suma comparable con el presupuesto de defensa anual de Tayikistán. Aproximadamente mil militares tayikos se entrenan en la base 201. 560 cadetes tayikos reciben entrenamiento en escuelas militares rusas. La capacitación también se brinda gratuitamente.

La cooperación militar entre Rusia y Tayikistán ilustra la eficacia y la viabilidad de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). En el futuro, Rusia contribuirá a aumentar la capacidad de combate de las fuerzas tayikas desplegadas en la frontera con Afganistán. Si se ataca a Tayikistán, una operación conjunta de las Fuerzas de Reacción Rápida Colectiva (CRRF) de CSTO será una posibilidad confirmada por el ejercicio Combat Brotherhood 2017 celebrado el mes pasado. El CSTO se ha convertido en un instrumento clave para contrarrestar los desafíos regionales. La situación en Afganistán es lo suficientemente crítica como para justificar medidas urgentes para mejorar la capacidad de respuesta. El tiempo no se desperdicia, ya que Rusia y su Asia central se preparan para defenderse de la amenaza.

A diferencia de la OTAN, Rusia no tiene fuerzas en el territorio afgano, pero su influencia está creciendo. Los esfuerzos de Estados Unidos por llevar la paz al país no han logrado que el gobierno afgano busque la ayuda de Rusia.

Según Zamir Kabulov, enviado presidencial especial ruso para Afganistán y director del segundo departamento asiático del Ministerio de Asuntos Exteriores, las conversaciones de paz entre Kabul y los talibanes son posibles. Durante la reunión del Grupo de Contacto Internacional para Afganistán en Oslo, que tuvo lugar a principios de diciembre, el viceministro de Relaciones Exteriores afgano, Hekmat Khalil Karzai, anunció los planes de Kabul para elaborar una hoja de ruta para el acuerdo de paz con los talibanes. Hace solo seis meses, el gobierno afgano descartó cualquier conversación con el grupo. El asesor de Seguridad Nacional afgano, Mohammad Hanif Atmar, ha pedido a Rusia que actúe como mediador y convenza a los talibanes de que se sienten en la mesa redonda. El 6 de diciembre, un consejo de paz con mandato del gobierno afgano instó a los talibanes a abrir una oficina en Kabul y participar en las conversaciones de paz para poner fin a la guerra de 16 años del país. El consejo no establecerá ninguna condición previa para las negociaciones y permitirá que el grupo insurgente elija sus propios métodos preferidos para allanar el camino a las negociaciones. Hasta ahora, los talibanes se han negado rotundamente a negociar con la OTAN, pero nunca dijeron que no aceptaría a Moscú como mediador.

Rusia cree que todas las partes, excepto el grupo extremista Estado Islámico, pueden participar en los esfuerzos de paz. Moscú está lista para cooperar con Washington en Afganistán y mantiene contactos regulares con la subsecretaria principal adjunta de los Estados Unidos para Asia meridional y central, Alice Wells. El presidente ruso, Putin, dijo durante la última sesión anual de llamadas de ‘Línea Directa’ el 14 de diciembre que la cooperación en Afganistán es el área donde Rusia podría unir esfuerzos con Estados Unidos y buscar conjuntamente la estabilización en Afganistán.

Si Rusia tiene éxito en su papel de mediador, sería un gran paso adelante para poner fin a la guerra de 16 años que ni la ONU ni Occidente podrían poner fin. Organizar conversaciones de paz para incluir a todas las partes involucradas en un conflicto requiere habilidades diplomáticas consumadas. Es una tarea difícil, pero vale la pena intentarlo.

Rusia, Irán y Turquía anunciaron el. El 22 de diciembre se abrirá una cuarta pista de conversaciones de paz en el balneario ruso de Sochi, en el Mar Negro, en enero de 2018. La ONU y la oposición siria han reconocido el nuevo impulso de paz. Las partes acordaron celebrar el llamado Congreso para el Diálogo Nacional en Sochi del 29 al 30 de enero. El proceso prevé «la participación de todos los segmentos de la sociedad siria». Existe una posibilidad real de que 2018 se convierta en el año del avance diplomático en Siria y Afganistán. La diplomacia rusa basada en el sentido común, la lógica de la paz y el rechazo de la política de poder parece dar sus frutos y hacer lo que nadie más podría hacer. Una luz al final del túnel comienza a aparecer a medida que Moscú intensifica sus esfuerzos diplomáticos.

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