Un panel de jueces israelíes criticó duramente a la agencia antiterrorista del país Shin Bet, acusándolo de dudosas prácticas de interrogatorio y reunión de pruebas que llevaron a que un hombre inocente pasara dos años tras las rejas.

El mes pasado, Khalil Nimri, de 23 años y oriundo de Jerusalén Este, fue absuelto de planear un ataque con bomba contra un hotel en la ciudad sureña de Eilat, conocida por ser frecuentada por judíos ortodoxos. En 2015, un empleado del hotel identificó erróneamente a Nimri como un hombre que entró y comenzó a hacer preguntas sospechosas, antes de darse cuenta de su error y advertir a la policía que luego arrestó a otro sospechoso, Ashraf Salameh.

Pero en lugar de dejar ir a Nimri, sus interrogadores le hicieron creer que dañarían a su familia y lo forzaron a admitir que era parte de la trama de la bomba. No es raro que un sospechoso, presionado o engañado para que piense que saldrá a la ligera, confiese algo que no haya hecho.

Un panel de jueces israelíes criticó duramente a la agencia antiterrorista del país Shin Bet, acusándolo de dudosas prácticas de interrogatorio y reunión de pruebas que llevaron a que un hombre inocente pasara dos años tras las rejas.

El mes pasado, Khalil Nimri, de 23 años y oriundo de Jerusalén Este, fue absuelto de planear un ataque con bomba contra un hotel en la ciudad sureña de Eilat, conocida por ser frecuentada por judíos ortodoxos. En 2015, un empleado del hotel identificó erróneamente a Nimri como un hombre que entró y comenzó a hacer preguntas sospechosas, antes de darse cuenta de su error y advertir a la policía que luego arrestó a otro sospechoso, Ashraf Salameh.

Pero en lugar de dejar ir a Nimri, sus interrogadores le hicieron creer que dañarían a su familia y lo forzaron a admitir que era parte de la trama de la bomba. No es raro que un sospechoso, presionado o engañado para que piense que saldrá a la ligera, confiese algo que no haya hecho.

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