Hasta 11 buques a la vez, incluidos buques militares con propulsión nuclear: esta será la capacidad del puerto de Tartus, renovado tras la ratificación del acuerdo con Siria.

Esta ratificación permitirá al puerto sirio de Tartus, que antes era para Rusia un simple centro de mantenimiento técnico, convertirse en una plena base naval, con todo lo que eso implica para la Armada rusa y las áreas adyacentes sirias.
El territorio y el espacio acuático de Tartus pasarán a estar bajo jurisdicción rusa, mientras que los vehículos de la base recibirán inmunidad de búsqueda, inspección y arresto. Las propiedades de la base rusa en este puerto se volverán inviolables. Siria se dedicará a la protección externa de la base, mientras que Rusia proporcionará defensa aérea y protección de las fronteras marítimas del territorio, informa RBK.

​El cambio de Tartus en una base naval de pleno derecho se basa en el convenio que Rusia y Siria firmaron el 18 de enero de este año.

Según Flemming Splidsboel, del Instituto Danés de Estudios Internacionales, el convenio entre Rusia y Siria recuerda al período soviético, cuando la URSS tenía bases en diferentes países, mientras que sus grandes buques de guerra demostraban sus capacidades en todos lados de los océanos del mundo.

«Esto es algo que Rusia ahora puede mostrar en Siria. Esta es la señal de una gran potencia», sostuvo Splidsboel, citado por la radio danesa Danmarks Radio.

El experto señaló que al conservar su presencia en Siria, Rusia podrá mantener estrechos vínculos políticos y militares con Damasco. Además, Moscú podrá demostrar su intención de resolver el conflicto en Oriente Medio por medios pacíficos. De acuerdo con Splidsboel, esto será posible solo si la agrupación permanente de militares rusos en Siria no se ve involucrada en conflictos locales.

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