Saqueos en Bogotá, Colombia.

La gente de la MUD ha deseado tanto pero tanto que se desatara una ola de saqueos en el país que terminó exportando su mala vibra a la hermana República de Colombia. Un amigo mal pensado que nació allá pero que como muchos otros de sus paisanos se vio obligado a vivir de este lado de la frontera me dio su versión: “la oligarquía seguro aprovecha ese caos para echarle el muerto a Gustavo Petro y así liquidar sus aspiraciones de llegar al Palacio de Nariño”.

Petro, político de izquierda, exmilitantes del M-19, ex senador y ex alcalde de Bogotá, lidera las encuestas publicadas hace unos días con miras a las elecciones presidenciales, cuya primera vuelta está previsto se realicen el 27 de mayo próximo.

Los saqueos a los que se hace referencia al comienzo de estas líneas han ocurrido al sur de la capital colombiana, zona en la que viven los pobres. Bogotá no es como Caracas, ciudad en la que las urbanizaciones más exclusivas tienen sus barrios al lado. Allá la exclusión social si que es política de Estado.

Por su puesto que la plana mayor de la MUD guarda silencio acerca de los hechos de violencia en supermercados y tiendas de abastecimiento bogotanas, no vaya a ser que por indiscretos se le cierre el grifo del financiamiento cachaco. Hay que recordar que esta cuida muy bien su propio y privadísimo canal humanitario en divisas.

Otro tema que también ha llamado la atención del público en general, pero no de la dirigencia opositora, han sido las profundas y humanistas reflexiones que sobre el tema de los ataques armados a las escuelas estadounidenses han salido de la boca del presidente de la nación norteña, Donal Trump.

El mandatario todopoderoso constructor de muros ha recomendado armar a los profesores para acabar con las masacres escolares. Idea genial del gran insultador global. No entiendo por qué aun este personaje no se le ha dado el Premio Nóbel de la Paz.

Trump ya tiene méritos para alcanzar a Barack Obama, especialista en crear para desmembrar naciones como Siria y Libia, y a Juan Manuel Santos, socio de Alvaro Uribe en el siniestro negocio de los falsos positivos y las fosas comunes.

Alfredo Carquez

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