Borges, el de Primero Justicia, se viste muy sobrio para declararle a un diario madrileño que hace décadas atrás fue ejemplo de buen periodismo, crítico frente a los poderes y solidario con las causas del tercer mundo. Hoy en día El País de España no es lo que era y, claro está que, como el tiempo no pasa en vano, el exabogado de pantalla chica que hizo carrera en Radio Caracas Televisión con su bodrio audiovisual “Justicia para Todos”, tampoco es actualmente lo que llegó a ser cuando inició su larga colección de fracasos políticos.

Es decir, hace unos 20 años este señor seguro que hasta le firmó autógrafos a más de un incauto de cualquier género. Y no es que sea un fenómeno comunicacional, pero es justo decir que la televisión produce ese efecto en muchos mortales con poco seso. También debe reconocerse su innegable influencia en ese fenómeno sociológico que podría denominarse como el autosuicidio prolongado de la oposición venezolana de derecha.

Haga usted la prueba. Vaya a una hemeroteca o a una videoteca y coloque en el buscador las siguientes palabras: metida de pata en política nacional. Seguro que las fotos de Borges le ocuparán toda la pantalla de la computadora. No lo verá tan bien trajeado como se muestra actualmente ante la prensa de la Madre Patria, pero podrá notar que, como buen conservador, mantiene el mismo discurso del no para todo.

Se negó a aceptar el proyecto de Constitución Nacional producto de la Constituyente de 1999. Tampoco quería la Carta Magna hoy vigente. Lllamó a desconocer las leyes de Tierra y Orgánica de Hidrocarburos. Promovió el paro sabotaje de 2002-2003 para tratar de sacar del poder al presidente Chávez. Fue a Miraflores a felicitar con cariño y pletórico de alegría a Pedro Carmona Estanga durante su breve pasantía en Miraflores aquel abril de hace 16 años, y lo empavó. Pidió a sus seguidores no votar en las elecciones parlamentarias de 2005 y la volvió a embarrar.

Borges, quien insiste en alimentar su curriculum vitae con más datos de este tipo, pide a través de El País de España que nos aíslen más y más. Eso sí, exige que esto lo hagan “países democráticos”, supongo qué piensa el Brasil de Temer con Lula preso. Claro él habla muy cómodo, lejos de nuestras fronteras, disfrutando de una eterna gira internacional, con una maleta llena de malas intenciones. Pero para ser justos hay que admitir su impresionante capacidad para hacer rendir los viáticos que le dieron los verdaderos dueños del circo.

Alfredo Carquez Saavedra