Diversos personajes y factores, emprendieron acciones audaces y estratégicas para el retorno de la democracia.

El mensaje en la papelera que lo devolvió a Caracas

Uno de los detalles que propició la restitución en el poder del derrocado presidente, Hugo Chávez Frías, fue sin duda redactar a mano en una hoja, durante su confinamiento el 13 de abril en la base naval de Turiamo, horas antes de ser trasladado a la isla de La Orchila, un mensaje al pueblo de Venezuela en el que manifestaba que en ningún momento había renunciado a su cargo como Presidente.

“Yo, Hugo Chávez Frías, venezolano, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, declaro: No he renunciado al poder legítimo que el pueblo venezolano me dio. ¡¡Para siempre!! Hugo Chávez Frías”, escribió aproximadamente a las 2 y 45 de la tarde, por sugerencia del cabo Juan Bautista Rodríguez.

Ese mensaje fue llevado por Rodríguez a la Brigada de Paracaidistas de Maracay, comandada por el teniente coronel Argenis Martínez Hidalgo quien, junto con el general Raúl Baduel, organizaron la Operación Rescate de la Dignidad Nacional.

Entre tanto, Chávez fue trasladado a La Orchila en calidad de prisionero y ahí recibió la visita del entonces cardenal y arzobispo de Caracas, Ignacio Velasco, con quien sostuvo un encuentro en el que el prelado le entregó una carta en la que se le instaba a firmar su renuncia.

Un comando militar de 3 helicópteros aterrizó en la isla ya en la madrugada del 14 de abril y llevó al presidente al Palacio de Miraflores, donde fue recibido por miles de seguidores y realizó una transmisión en cadena, que comenzó con las siguientes palabras: “A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César, y al pueblo lo que es del pueblo”.

Cabello: Entre la Disip, Vargas, Miranda y el Palacio de Miraflores

Durante los sucesos de abril de 2002 que devinieron en el golpe de Estado, Cabello ocupaba el cargo de vicepresidente ejecutivo de la República y, de acuerdo con la Constitución, debía asumir como presidente interino ante la ausencia, en este caso forzada, del presidente Chávez.

Consciente del caos generado por la marcha del 11 de abril en Caracas, Cabello decidió trasladarse a la sede de la Disip de El Helicoide, para desde ahí monitorear sin riesgo lo que estaba sucediendo en el centro y elaborar algún plan.

El vicepresidente tomó en cuenta el hecho de que iba a ser uno de los objetivos a ser eliminado por la derecha (y así evitar cualquier recurso constitucional para llenar el supuesto vacío de poder expuesto ante la opinión pública) y entonces decidió trasladarse a Los Teques por la autopista Caracas La Guaira y esconderse para no correr riesgos.

De un sector rural denominado La Matica, se devolvió el 12 de abril en la madrugada a Catia La Mar y de ahí envió un comunicado a los medios en los que enfatizó que Chávez no había renunciado y que lo tenían preso. Ese anuncio también lo hizo vía telefónica a la televisora estadounidense CNN.

Un amigo le ofreció esconderse en Carayaca y desde ahí, en su condición de presidente provisional, lograr su presencia en Miraflores. Para ello contó con la ayuda del jefe de la Disip en ese entonces, Carlos Aguilera, y el jefe de Escolta Presidencial, Jesús Suárez Chourio, quienes montaron una operación, primero conduciendo una moto hasta Caracas, y luego llevándolo en una ambulancia al palacio de Gobierno, donde fue juramentado por el presidente de la Asamblea Nacional, Willian Lara.

A Dios lo que es de Dios y al pueblo lo que es del pueblo

Si hubo un factor que desestimó la derecha venezolana cuando asestó el golpe de Estado al presidente Hugo Chávez Frías fue el pueblo, un pueblo consciente, pero sobre todo valiente a la hora de defender la democracia y a un líder que fue electo de manera legítima.

Aún aturdido por el impacto causado por los sucesos del jueves 11 de abril, el pueblo observó de manera estupefacta cómo al día siguiente Pedro Carmona Estanga se autoproclamó como nuevo presidente y, por si fuera poco, disolvió de golpe y porrazo los Poderes Públicos al destituir a sus representantes.

Esta fue la chispa que encendió el fuego de la indignación y propició que ese mismo viernes comenzaran las protestas en diferentes sectores de Caracas pidiendo el regreso de Chávez.

Este reclamo trajo como consecuencia que durante la noche de ese viernes y la madrugada del sábado se produjeran varias ejecuciones, principalmente en las barriadas caraqueñas que, lamentablemente, nunca fueron registradas durante ese interregno.

Durante la mañana del 13 de abril adeptos al Presidente se fueron agolpando en varias entradas del Fuerte Tiuna exigiendo su liberación. Estas manifestaciones se fueron incrementando de manera simultánea en varios lugares de la capital, exigiendo además a los medios que se transmitiera la verdad de lo que estaba sucediendo. Paralelamente en Maracay unas 15 mil personas llegaron a la entrada de la Brigada de Paracaidistas para exigir a los militares conminar a sus colegas rebeldes a deponer su actitud. Otra parte del pueblo se trasladó frente a Miraflores a pedir el regreso de su líder, lo que ocurrió tras más de unas 10 horas de larga espera.

La unión cívico-militar fue la gran vencedora de la contienda

Una de las tesis que siempre sostuvo el presidente Hugo Chávez Frías, como elemento fundamental para el desarrollo del país, fue el fortalecimiento de la unión cívico-militar.

Precisamente, esa unión fue clave para dar al traste con las pretensiones de la derecha de ascender al poder por la vía inconstitucional durante los sucesos de abril de 2002.

Ante el golpe dado por Carmona y sus adláteres la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, a instancias de una multitud que se agolpó frente a la Cuarta División Blindada de Maracay, y una vez en conocimiento pleno de que el presidente Chávez no había renunciado apeló a su carácter institucional y de inmediato se activó para iniciar la contraofensiva para rescatar al depuesto presidente, quien se encontraba detenido y había sido trasladado desde la base naval de Turiamo a La Orchila.

Previamente el gobernante de facto, Pedro Carmona Estanga, ante la presión popular, la débil base de sustentación de su gobierno y las contradicciones entre los distintos factores que lo apoyaron, se vio obligado a renunciar, lo que facilitó a oficiales leales a Chávez que desempeñaban funciones entre el Palacio de Miraflores y el Palacio Blanco realizar un plan para retomar el comando de la sede de Gobierno y detener a quienes participaron en el golpe de Estado que se encontraban en el lugar.

Entre tanto, la operación de rescate de Chávez se realizó mediante el uso de 3 helicópteros que partieron desde Maracay a La Orchila y aterrizaron la madrugada del 13. Cumplido el protocolo de rigor lo embarcan en el helicóptero presidencial que llegó minutos después y lo llevaron directo a Miraflores.

Lara: decreto de “Carmona el breve” nunca tuvo validez

Oriundo de El Socorro, estado Guárico, Willian Lara fue periodista, fundador del MVR y del PSUV, importante líder revolucionario que coadyuvó a redactar la actual Carta Magna y punta de lanza durante el golpe de Estado perpetrado de 2002, cuando ocupaba el cargo de presidente de la Asamblea Nacional.

Fue Lara quien orientó a Venezuela hacia la vía trazada por la Constitución el 13 de abril, devolviendo el orden al país tras nombrar al vicepresidente de la República, Diosdado Cabello, como presidente provisional de la nación, mientras retornaba el Comandante al Palacio de Miraflores.

Vale recordar aquel histórico momento en el que develó la trama golpista que pisoteó la dignidad, voluntad y demanda del soberano:

“Estamos en el Palacio de Miraflores para expresarles que los poderes públicos están plenamente vigentes. El decreto que fue dado a conocer en el cual se pretende disolver los Poderes no es válido, no ha habido modificación válida en el Gobierno venezolano”, precisó Lara para desmentir la nefasta campaña orquestada con el fin de descalificar a Chávez y justificar el golpe de Estado.

Rebeldía: la insignia de un verdadero revolucionario

El general Jorge Luis García Carneiro, quien actualmente ocupa el cargo de Gobernador del estado Vargas, nació un 8 de febrero de 1952 en Caracas, y dedicó su vida a la carrera militar que lo ha llevado a ocupar cargos como ministro de Defensa, ministro de Participación Popular y Desarrollo Social, entre otros puestos en los que estuvo al frente siempre fiel a la Revolución.

Para el momento del golpe, García Carneiro comandaba la Tercera División de Infantería ubicada en Fuerte Tiuna. Allá, entre traidores al proceso y encabezando la resistencia militar, se las arregló para contribuir al desmontaje de las acciones contrarrevolucionarias que acabaron con la vida de 19 personas el 11 de abril.

El para entonces general -luego de evadir astutamente los intentos de su detención- se dirigió hasta la Alcabala 3 de Fuerte Tiuna donde tomó un megáfono para darle fuerzas al pueblo que exigía con fervor ver al presidente Chávez, quien se encontraba detenido.

Allí, acompañado por varias guarniciones, presenció la valentía de un pueblo patriota al que anteriormente le había devuelto la esperanza y que al enterarse del regreso del Comandante se encaminó al Palacio de Miraflores.

Momentos de euforia: anuncio del secuestro de Hugo Chávez

El profesor Aristóbulo Istúriz nació en Curiepe en el año 1946, tras una larga carrera política incluso antes de que el Comandante Chávez fuera elegido presidente, pasó por los cargos de diputado, alcalde y gobernador, entre muchos otros; sin embargo, fue en el año 2002, siendo encargado del Ministerio de Educación, cuando demostró que la lealtad de un revolucionario es con la democrácia y la Patria.

La noche del golpe, junto a los diputados Juan Barreto e Ismael García, Istúriz se pronunció a través de Venezolana de Televisión para desmentir la renuncia del presidente Chávez, rumor que habían hecho circular y que cada hora se expandía más. En ese momento dejaron claro que el Comandante realmente estaba secuestrado.

Estas acciones marcaron la última transmisión del canal, no obstante, las ganas de luchar continuaban vivas. Desde su casa, el ministro de Educación se dio la tarea de crear una especie de laboratorio de comunicación, donde, con la colaboración de algunos dirigentes y vecinos, logró contactar con personalidades clave para encaminar nuevamente al país hacia la vía constitucional.

El aporte de Istúriz fue un valioso factor para derrotar el golpe de Estado.

Pueblo chavista y la convocatoria para un contragolpe

Freddy Bernal, nacido en las tierras de San Cristóbal, estado Táchira, el 16 de junio de 1962, se dedicó en principio a formarse en ciencias policiales, para, posteriormente, convertirse en una reconocida figura política de izquierda. Durante la gesta golpista era alcalde del Municipio Bolivariano Libertador.

Frente a las acciones de sectores opositores, que evidentemente tramaban apostar por la violencia y el derrocamiento de Hugo Chávez, actuando por fuera de lo establecido en la Carta Magna, Bernal pidió el apoyo del protagonista principal que tiene toda nación democrática y soberana, el pueblo.

Momentos previos al derramamiento de sangre, los dirigentes de derecha ordenaron desviar el destino de la marcha que habían convocado, redirigiéndola hasta el Palacio de Miraflores con un único objetivo: “derrocar al tirano”, un tirano irónicamente electo por el pueblo, apoyado por el pueblo e inmensamente amado por el pueblo.

Ante esto, el alcalde del Municipio Bolivariano Libertador, convocó a los seguidores de la Revolución a congregarse en Puente Llaguno, para hacer frente a la marcha convocada por la oposición, a fin de prevenir un derramamiento de sangre de mayor magnitud.

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