Este 18 de abril, mes de victorias revolucionarias, se inició la Operación Manos de Papel, el más grande dispositivo policial de la historia de Venezuela que culminó con el desmantelamiento de una diabólica conjura financiero-monetaria desatada por el imperio yanqui y sus secuaces criollos y extranjeros en la guerra económica que adelantan en su demencial afán por destruir la Revolución Bolivariana.

Esa canalla, obnubilada por el revanchismo y la venganza generados por el fracaso del accionar contrarrevolucionario del golpe de Estado continuado de 20 años que generó una espiral de violencia, destrucción y muerte que segó centenares de vidas inocentes y cuantiosos daños materiales con sus marchas quema-humanos, guarimbas incendiarias y barricadas asesinas, olvidó que la impunidad dejó de reinar en Venezuela.

Se equivocaron pensando que había «caído en saco roto» la denuncia que Simón Bolívar hizo hace dos siglos en el Manifiesto de Cartagena, recordando que una de las causas que más contribuyó a la pérdida de la Primera República fue el hecho de que «a cada conspiración sucedía un perdón, y a cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar».

Y es que Nicolás Maduro, el hijo de Hugo Chávez y heredero de su legado libertario, los enfrentó con el arma poderosa de la justicia que tarda pero llega, y uno tras otro cayeron presos varios de sus cabecillas, mientras otros se refugiaron, unos en Estados Unidos y otros en Colombia, desde donde junto con su amo y Juan Manuel Santos, incondicional vasallo del imperio, siguieron conspirando cambiando de táctica, mas no de estrategia.

Fue así como se puso en práctica la perversa y vil conjura de la guerra financiera y monetaria que ha provocado una gigantes inflación inducida, generando gran escasez de alimentos, medicamentos y otros productos, simultáneamente con el contrabando de extracción de billetes del cono monetario, maniobra que generó malestar y descontento entre el pueblo, que sabiamente supo superarlo al descubrir sus macabras intenciones.

Y cuando más seguros estaban de que el plan conspirativo diseñado por su amo, el imperio yanqui, y puesto en práctica por ellos culminaría con la caída de la Quinta República, como cayó la primera República hace dos siglos en manos del imperio español y sus agentes criollos, cayó sobre ellos la mano de la justicia, que, como dijo Horacio hace más de 2.000 años, «anda cojeando, pero rara vez deja de alcanzar al criminal en su carrera».

Lo hizo a través de la Operación Manos de Papel, ordenada por Maduro a los cuerpos de seguridad del Estado, que activaron para derribar el andamiaje de una de las mayores de conjuras contra la Revolución Bolivariana liderada por un grupo de banqueros codiciosos y el dueño de un portal web marcador ilegal del precio del dólar, apoyados desde Colombia por Santos.

El anuncio sobre el triunfo de la operación lo hicieron el presidente Maduro, «constructor de victorias»; el vicepresidente ejecutivo, Tareck El Aissami; y el ministro para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol, encargado por el mandatario de ejecutar la inédita y exitosa acción, y publicar las fotografías y datos personales de los criminales capturados.

El jefe del Estado declaró el viernes que van 115 personas detenidas y que permanece activa la búsqueda del resto de los miembros de las bandas implicados en el contrabando de extracción del papel moneda, a los que el operativo, dijo, «persigue por aire, mar y tierra».

Lo más probable es que huyeron a Colombia, donde cuentan con el irrestricto apoyo del presidente Juan Manuel Santos, enemigo jurado del proceso revolucionario como aliado incondicional que es de Washington en la conspiración que se adelanta para derrocar al Presidente-Obrero, quien, de la mano del pueblo y sus leales del Gobierno, resiste indoblegable la brutal embestida intervencionista que ambos adelantan en complicidad con los gobernantes de los Estados vasallos europeos y latinoamericanos.

Por su parte, el vicepresidente El Aissami ofreció una amplia y detallada información sobre las actividades ilícitas e ilegales que venían por esa caterva de conspiradores contra el pueblo, y la contundente y efectiva respuesta del Estado venezolano, que culminó con el desmantelamiento de la monumental conjura contrarrevolucionaria.

El funcionario manifestó, destaca un extraordinario trabajo investigativo del portal web Misión Verdad, que «el propósito de las distintas redes delictivas que operan en el país es afectar el sistema económico, provocar un impacto en la calidad de vida de las familias venezolanas», al tiempo que revelaba que las investigaciones correspondientes «se venían efectuando desde hace varios meses».

«El día lunes-dijo-se realizaron 125 órdenes de allanamiento, y se están allanando otras 598 empresas en todo el país».
«Se incautaron 22 vehículos y propiedades que forman parte del aparato logístico de los operadores», añadió.

Entre los capturados hay 31 personas vinculadas con Carlos Eduardo Marrón, dueño de la página web Dollar Pro, detenido el pasado 12 de abril. Los cuerpos policiales y de inteligencia-agregó-están tras la captura de 112 personas vinculadas a las «mafias financieras».

Reveló a continuación que «fueron bloqueadas 1.133 cuentas bancarias de 19 entidades. El 90 % de las cuentas era de Banesco Banco Universal. En las cuentas se incautaron tres billones de bolívares, y la traza financiera arrojó un saldo que supera los 20 billones».

Más adelante, El Aissami manifestó que «se han visitado múltiples empresas, muchas de ellas de maletín». Destaca la nota que «la operación tuvo como actor central a Carlos Eduardo Marrón, quien es acusado de los delitos de difusión falsa de delitos de tipo cambiario, legitimación de capital y asociación para delinquir. Esta persona era encargada del marcaje y la imposición del dólar criminal para golpear y desestabilizar el sistema financiero venezolano».

Marrón es directivo de la productora de espectáculos Venelatin Productions, establecida en Miami (refugio y centro de operaciones golpistas de «la gusanera mayamera cubano-venezolana») y con operaciones en EEUU, Colombia, Panamá y Perú (países miembros del macabro Grupo de Lima, promotor del proceso desestabilizador contra Venezuela).

Esta firma está vinculada con la comercializadora de entradas Tuticket; tiene su sede en Coral Gables, sur de Florida, en EE.UU., y se dedica a la venta de boletos para eventos y espectáculos.

«Desde estas actividades económicas promovía la movilización de divisas extranjeras de manera especulativa».

Marrón también es directivo de una compañía de Panamá, creada en 2007 junto con Ramón Marrón Moreno, quien integra el comité editorial de la revista Gentiuno. Dicho medio tiene como directivos a las periodistas Eleonora Bruzual y Marianela Salazar, y al escritor Alfredo Coronil Hartman, hijastro de Rómulo Betancourt.

«Esta red no solo tenía un carácter económico-financiero sino que buscaba profundizar el impacto político de la devaluación inducida por redes empresariales escudadas tras portales web y de medios«.

«También cabe destacar el papel de Banesco Banco Universal en el esquema de fraude cambiario que forma parte de la guerra multifactorial contra Venezuela. Se trata de un corporación de capital venezolano, que funciona desde el 2013 en Colombia, pero que desde el 2015 opera como el mejor aliado de las mafias cambiarias de Cúcuta, a distintas escalas y dimensiones».

«En cada país, cuyos ciudadanos emigran en cantidades importantes, las remesas forman parte importante del Producto Interno Bruto (PIB), debido a que es una forma de captar divisas. Desde hace varios años, dicha captación es operada por la banca, que se queda con las divisas, y funciona como casa de cambio al tener oficinas fuera de nuestras fronteras. Es así como el ‘éxodo’ se ha convertido en negocio para ciertos operadores financieros, mientras que la devaluación acelerada les permite captar mas divisas en el mercado paralelo».

«Por otro lado, desde las cuentas ahora bloqueadas, se hacían transferencias a las personas que llevaban billetes a la frontera, y les cancelaban hasta el triple de su valor. Por eso, el Gobierno busca profundizar las investigaciones relacionadas con las entidades bancarias que prestan su plataforma tecnológica para utilizar el crimen financiero como táctica política y afectar la soberanía económica».

«Muchas personas atraviesan la frontera con billetes venezolanos hacia Colombia para cambiar bolívares, y recibir mayor cantidad de dinero. Los requisitos son tener efectivo y una cuenta bancaria en Venezuela, preferiblemente de Banesco Banco Universal, para que se haga efectivo el mismo día».

«El Gobierno colombiano ha dejado que las estructuras criminales que forman parte habitual de su economía controlen el negocio cambiario en la frontera, por eso El Aissami denunció al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, por amparar desde Cúcuta y Maicao a las mafias que ejecutan el boicot contra la moneda venezolana».

«Dice el investigador Óscar Javier Forero que actividades delictivas como el narcotráfico, que dinamizan el PIP colombiano, han conformado un mercado financiero informal alterno a la banca, que funciona como esta, pero que no está regulado ni supervisado. Se trata de las casas cambiarias».

«El contrabando de efectivo busca efectuar la legitimación de capitales e inyectar grandes cantidades de bolívares al mercado fronterizo para devaluar continuamente el bolívar, así se garantizan las desmesuradas tasas de ganancia producto del contrabando».

«Al haber poca demanda de pesos, el valor de este se mantiene estable y se estimula la extracción de productos venezolanos (incluyendo el papel venezolano), y con ello, el desabastecimiento y la escasez».

«Agrega Forero que se desconoce el valor total del dinero que circula por el eje fronterizo San Antonio-Ureña-Cúcuta. En el 2015 el Congreso de Colombia anunciaba que se encontraba por el orden de los 7.000 millones de dólares anuales».

«La actuación de la élite colombiana contra Venezuela es parte de un plan global en el que el narcotráfico genera grandes cantidades de dinero para lubricar su economía, pero sobre todo, la de EE.UU. y Europa».

«En la frontera colombo-venezolana se hace evidente la vinculación entre la economía del narcotráfico, paramilitarismo y el resto de las economías paralelas en el país vecino como mecanismo de guerra financiera para vulnerar la soberanía de Venezuela, acorde con los objetivos geopolíticos de EE.UU.».

«Allí, el poderoso banco privado Banesco funge como un intermediario fiel y tecnológicamente capaz para garantizar el desenvolvimiento de estos flujos irregulares y paralelos, que inducen la devaluación brutal de la moneda».

«Es imprescindible para la corporotocracia emprender formas no convencionales de guerra económica para controlar las riquezas venezolanas y la posición geoestratégica de Venezuela financiando la criminalidad económica».

«Para intentar neutralizar esa arremetida se realizó esta operación (Manos de Papel), catalogada por el Gobierno (venezolano) como ‘la más grande operación policial de la historia de Venezuela».

El pueblo, el Gobierno venezolano, al igual que los demás pueblos y gobiernos dignos y soberanos del planeta, esperan que triunfe sobre la perversidad del imperio yanqui y sus lacayos, los gobernantes de los Estados vasallos europeos y latinoamericanos que pretenden destruir el sueño de amor y paz que se albergó en el corazón de Chávez al crear la Revolución Bolivariana, y que está presente hoy más que nunca en el de Maduro, su hijo político y heredero de su legado libertario.

Por Hernán Mena