La Policía Federal de Brasil pidió el viernes al Supremo Tribunal Federal (STF) 60 días más para seguir investigando al presidente brasileño, Michel Temer, por presunto de lavado de dinero y transacciones inmobiliarias ilícitas a familiares para ocultar bienes.

“Yo ya entregué bastante dinero para el coronel, nunca hubo problemas”, se escucha en un fragmento de la supuesta conversación entre el delator del caso, el directivo de J&F, Ricardo Saud, y el asesor de Temer, Rodrigo Rocha Loures, en la que también se menciona al coronel Juan Bautista de Lima Filho, amigo personal del presidente brasileño.

Temer habría lavado dinero de sobornos a través del pago reformas en casas de familiares y transacciones inmobiliarias a nombre de terceros para ocultar bienes.

De acuerdo con el rotativo local Folha de Sao Paulo, se presume que Marcela Temer, la esposa del mandatario brasileño, y el hijo de la pareja, son dueños de algunos de esos inmuebles comprados con dinero procedente de sobornos y las reformas hechas en las propiedades de su hija Maristela Temer y su suegra, Norma Tedeschi, también formarían parte de estas actividades ilícitas.

Desde los inicios de la investigación, fueron detenidas temporalmente personas vinculadas a Temer, como el exasesor presidencial José Yunes y Lima Filho. Este último sería el intermediario que hizo llegar el soborno –dos millones de reales (576.000 dólares)– al jefe de Estado.

La Fiscalía denunció al presidente brasileño y a sus aliados por formar parte de un esquema corrupto constituido en el oficialista Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), que en los últimos años desvió unos 587 millones de reales (188 millones de dólares).

Temer, de 76 años, se convirtió en el primer mandatario en ejercicio en ser acusado de un crimen común, cuando el fiscal general Rodrigo Janot pidió el 26 de junio de 2017 su inculpación por corrupción pasiva, como presunto beneficiario de un soborno ofrecido por la gigante de la alimentación JBS, a cambio de favores para la empresa.

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