La embajadora de EE.UU. ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, ha llamado a la comunidad internacional a continuar con su política de aislamiento hacia el Gobierno de Venezuela, presidido por Nicolás Maduro, hasta que este deje el poder.

“Para la seguridad de todos los pueblos de América Latina, es hora de que Maduro se vaya”, ha dicho este martes la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, en una conferencia en el Departamento de Estado de EE.UU. en Washington, DC., capital estadounidense.

No está segura de cómo ocurrirá, pero sí de que Washington y sus aliados no cejarán hasta que el presidente venezolano deje el poder.

Con la llegada a la Casa Blanca del presidente estadounidense, Donald Trump, ha habido un aumento significativo de presiones, particularmente, en forma de sanciones contra el Gobierno de Venezuela, bajo el pretexto de la “represión de las protestas opositoras” y la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que EE.UU. considera ilegal.

En otra parte de sus declaraciones Haley ha reiterado que las próximas elecciones en el país sudamericano son una “farsa”. “No podemos permitir que Maduro represente su ‘victoria’, entre comillas, el 20 de mayo como una validación de su Gobierno. Eso no será así”, aduce.
El pueblo del país sudamericano es “víctima involuntaria de un narco estado criminal”, denuncia Haley, alegando que las próximas elecciones en las que Maduro se presenta como candidato serán fraudulentas si los observadores independientes están ausentes.

Estados Unidos y algunos países latinoamericanos advirtieron al mandatario venezolano de que los comicios presidenciales carecerán de toda legitimidad por la falta de garantías en el proceso electoral.

Tanto Maduro como el Consejo Nacional Electoral (CNE) han ratificado garantías para la campaña electoral y han pedido a la ONU y la Unión Europea (UE) que envíen observadores para que den fe de la transparencia de los comicios.

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