El presidente checo, Milos Zeman, rindió homenaje a los soldados soviéticos que murieron durante la Segunda Guerra Mundial en una recepción en la embajada de Rusia en Praga el miércoles.

Además de eso, en su discurso ante los diplomáticos rusos y los invitados de la embajada, Zeman llamó a levantar las sanciones contra Rusia.

«Espero que transformemos los comentarios públicos [por altos funcionarios checos sobre las pérdidas causadas por las sanciones] en una iniciativa oficial de la República Checa dentro de la Unión Europea», señaló el presidente.

Zeman recordó que él mismo, el primer ministro, el presidente del Senado (la cámara alta del parlamento checo) y los líderes de las empresas nacionales se habían opuesto reiteradamente a las sanciones.

El presidente checo dio la bienvenida al comienzo de un club de discusión checo-ruso que unirá a historiadores y analistas políticos a principios de junio. Tanto los presidentes de Rusia como los de República Checa respaldaron la idea de esa plataforma. Zeman tenía la esperanza de que el trabajo del club ayudaría a desclasificar los documentos relacionados con la invasión de las fuerzas del Pacto de Varsovia a Checoslovaquia en agosto de 1968.

Antes de la recepción en la embajada, se llevó a cabo una ceremonia en el cementerio de Olsany en Praga para honrar a los soldados del Ejército Rojo que murieron luchando por la liberación de la capital checa de los nazis. El presidente de la cámara baja del parlamento checo Radek Vondracek, políticos, figuras públicas y funcionarios del estado, llegaron a las tumbas donde están enterrados 437 soldados soviéticos. Veteranos, estudiantes de escuelas y universidades, compatriotas, el personal de las embajadas de Rusia, Bielorrusia, Azerbaiyán, Kazajstán y Armenia colocaron coronas y flores en el memorial.

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