Al ver los resultados electorales de la jornada del domingo, la primera imagen que acude a mi memoria es Bolívar asombrado y eufórico ante “la proeza más extraordinaria” que había desarrollado el ejército patriota en la batalla de Las Queseras del Medio. Un grupo de venezolanos, superado con exceso en número y recursos por el poderoso ejército del imperio español, propinó a éste una espectacular derrota.

El triunfo de Nicolás Maduro tiene mucho de semejante a aquella gesta. El hostigamiento, el cerco, la superioridad de recursos y la movilización de todas las fuerzas de que disponen el imperialismo y sus aliados resultaron inútiles en su empeño de impedir el proceso electoral histórico, democrático y transparente con que el pueblo venezolano ratificó su decisión de continuar el camino de transformación que inició con su ascenso al poder de la mano de Hugo Chávez Frías en 1999.

La campaña de desinformación, de mentiras y de amenazas no logró doblegar la voluntad popular. Las bravuconadas y las estridencias ridículas de Donald Trump y sus secuaces fueron hojarasca pisoteada por los electores al momento de ejercer su derecho al voto. La peor derecha internacional poco pudo obtener de sus actos de sabotaje a las elecciones del 20 de mayo. Ni que hablar de los trashumantes apátridas que vociferan sin auditorio palabras vacías en los grandes medios de Miami o Madrid: ¡arbitrarias denuncias que ya nadie traga!

Es verdad que también las elecciones muestran una gran masa de venezolanos apáticos o escépticos ante la grave situación económica que enfrentamos merced a la descarada e infame guerra económica con que los imperialistas acentúan nuestros males. Pero esta es, precisamente, la gran tarea que tiene pendiente la Revolución Bolivariana de Venezuela: derrotar también en el frente económico al imperialismo e incorporar a todos los venezolanos a la construcción de la patria socialista.

La elocuencia de Bolívar inspira: “Lo que se ha hecho no es más que un preludio de lo que podéis hacer. Preparaos al combate, y contad con la victoria que lleváis en las puntas de vuestras lanzas”.

Rafael Hernández Bolívar