El presidente reelecto de Venezuela, Nicolás Maduro, ha acusado este jueves a su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, de preparar un plan para provocar un “enfrentamiento bélico” y ha pedido al futuro mandatario de Colombia a reanudar las relaciones bilaterales.

“Denuncio ante el mundo que Juan Manuel Santos está preparando planes macabros para dejar una situación comprometida de enfrentamiento bélico (en la frontera)”, ha declarado el dignatario del país bolivariano en el acto durante la ceremonia de juramentación en la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) de Venezuela.

En este contexto, Maduro ha criticado la nueva postura creada en Colombia, provocado por el presidente de este país, en la que hay un “coro antivenezolano” inspirado en una antigua animadversión de su clase política hacia “la patria de Bolívar” y por eso ha alertado a la defensa nacional de su país a prepararse con “máxima prevención”.

Asimismo, el mandatario venezolano ha insistido en que tiene la intención de construir una relación basada en la “paz, hermandad, prosperidad y amor con Colombia”.

En otra parte de sus declaraciones, en referencia a los comicios presidenciales de Colombia, que se celebrará el 27 de mayo, ha añadido Maduro: “Espero que el nuevo presidente que quede electo tenga la altura, la valentía y el coraje de recomponer las relaciones con Venezuela, que Juan Manuel Santos lamentablemente (…) destruyó a niveles nunca vistos en 200 años”.

Maduro fue reelecto presidente el pasado 20 de mayo con más de 6 millones de votos, mientras que el Gobierno de Bogotá ha asegurado que no reconoce el resultado de estas elecciones.

A su vez, el Gobierno de Caracas ha condenado la postura del país sudamericano y ha aseverado que dichas acusaciones solamente buscan tapar la terrible situación humanitaria en el territorio colombiano.

Colombia, Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y 14 países de Latinoamérica que integran el llamado Grupo de Lima, junto con la oposición venezolana, no han reconocido la victoria de Maduro argumentando “falta de legitimidad”, mientras que 150 acompañantes internacionales de diferentes países del mundo fueron testigos de la “transparencia” del proceso electoral.

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