Tras las críticas de Venezuela, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, rechazó que la adhesión de su país a la Alianza Atlántica tenga propósitos bélicos.

“Este programa busca trabajar para la construcción de la integridad con las fuerzas militares. No es que Colombia se convierta en miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). No vamos a participar en operaciones militares de la OTAN”, aseguró el lunes el jefe de Estado colombiano.

Santos, que oficializará el miércoles en Bruselas (Bélgica) el ingreso de Colombia a la OTAN como primer “socio global” latinoamericano, afirmó que este “estatus de cooperación será de gran interés para las fuerzas armadas” de su país.

Más temprano, el ministro de defensa colombiano, Luis Carlos Villegas, sostuvo en una entrevista con la emisora La FM que el ingreso en esa categoría a la Alianza Atlántica no representa una “amenaza bélica” para la región.

Colombia comparte con Venezuela una frontera de 2200 kilómetros. Caracas que ha denunciado en distintas ocasiones los “actos hostiles y delictivos” de Bogotá en su contra, fue el primero en reprobar el ingreso de Colombia a la OTAN, considerando que implica “una amenaza para la paz y la seguridad de la región”.

“Venezuela denuncia una vez más ante la comunidad internacional la intención de las autoridades colombianas de prestarse para introducir en América Latina y el Caribe, una alianza militar externa con capacidad nuclear, lo que a todas luces constituye una seria amenaza para la paz y la estabilidad regional”, declaró la Cancillería venezolana en una nota.

El primer vicepresidente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, por su parte, tachó el lunes de “guerrerista” la decisión de Colombia, y no descartó que ese organismo esté “interesado en la producción de drogas” de ese país, tal y como “se apropió de la producción de amapola en Paquistán”.

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